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Mensajes del Abad Speraindeo
Como creo que son interesantes, voy a ir recopilando en este hilo las intervenciones del Abad Speraindeo en el Foro "Patriotas", para que se puedan leer en el futuro y no se pierdan.
Yo leo tantas barbaridades por aquí que no puedo saber si el que escribe lo dice porque lo piensa o es para malmeter, como el Duendo Rojo del foro acción comunista que se hacía pasar por más puro y moralista que los ángeles aquí. En cualquier caso, si hay negros en Haití es porque los llevaron como esclavos, a la fuerza, los blancos que comerciaban con ellos y los explotaban y abusaban de ellos. Tampoco creo que hagan más barbaridades que los blanquitos de por aquí, comenzando por el aborto.
Y todo ser humano es hijo de Dios, esencialmente igual a nosotros, que merece nuestro amor y compasión, incluidos adolfo y Numancia, que me parecen una especie de hutus blancos. Y no hay otro Dios salvo Cristo. Ni otra Iglesia verdadera que la Católica, con todos los defectos de sus miembros, entre los que me encuentro yo y seguramente la ovejita Numancia, que tan bien sabe balar, y adolfo. Ni otros Sacramentos verdaderos. Ni otra Salvación que la que nos da Cristo.
Hijos, agradeced que no tenemos una Iglesia fuerte y belicosa, fuerte y poderosa, como os gustaría, porque vosotros pereceríais en las hogueras del Santo Oficio. Y yo iría detrás, animándoos a arrepentiros y rezando por vosotros, pero con la tea encendida para pegaros fuego.
Simplemente con un Régimen como el que hemos gozado 40 años, iríais a la cárcel sin compasión. Por herejes y blasfemos.
Y si os coge el Cura Merino o cualquier otro cura trabucaire, ni os cuento. Aunque soy de la opinión que con vosotros bastaban un par de pellizcos de monja ursulina para poneros firmes.
#
Querido Adolfo: Cuando tomemos el poder después de una nueva Cruzada, con una Iglesia poderosa y guerrera, cuando te mandemos a la hoguera, en atención a tus nobles sentimientos y a la cocacola que le diste a un negro, te pondremos unas ramas aromáticas en la hoguera que te harán perder el conocimiento, para que no sufras tanto al quemarte.
A mí me gustaría que todos los seres humanos tuvieran un modo de vida digno y conforme a sus propias tradiciones en aquello que no sea inmoral. No veo que haya que contraponer el bienestar de unos con el de otros. Si la raza blanca declina y la civilización occidental se hunde no será por culpa de aquellos negros haitianos descendientes de quienes fueron esclavizados por blancos a la fuerza y trasladados desde África a América. Es porque pájaros blancos, rubios y de ojos azules como el inquilino de La Zarzuela perjuraron y traicionaron un Régimen católico e introdujeron esta nefasta democracia de estirpe sionista. Esos son los que han hecho leyes para destruir la familia, reducir la natalidad y asesinar a millones de criaturas antes de nacer.
# Abad Speraindeo el Enero 26th, 2010 21:45
Por otra parte, debemos recuperar la idea de Imperio. Tenemos voluntad de Imperio. Porque el hombre es portador de valores eternos y porque nuestra misión es la Hispanidad, la obra magna por excelencia de España. Recuperaremos el concepto del “derecho de injerencia” que ahora utilizan los demócratas para imponer la justicia y la paz allí donde se conculquen los más elementales derechos humanos. Eso mismo es lo que hicieron los conquistadores, el genial Hernán Cortés y los demás. Y cuando cumplamos el deber de misionar entre infieles, como los moros, si nos lo impiden, respaldaremos por la fuerza a los misioneros. Ese será el estado natural de salud robusta que indicará que España ha vuelto a ser lo que llegó a ser en los más altos designios de la Divina Providencia.
Es decir, que de ghettos nada de nada. Una Humanidad dividida en compartimentos estanco, ni hablar. Ese no es nuestro ideal. Con respeto a los pueblos y naciones ya constituidos, con respeto para todo lo opinable y hasta para lo no opinable cuando reprimirlo puede causar mayores males que los que se quiere evitar. Es decir, tolerancia cuando no hay más remedio.
Un Solo Señor, Una Sola Fe, Un Solo Dios y Padre.
Ayudar ahora, además de un deber de caridad, si se hace bien y por las vías de la Iglesia, es preparar el futuro, ese Imperio al que estamos llamados.
# Abad Speraindeo el Enero 27th, 2010 20:06
Numancia dijo:
“Tu mismo te defines= globalizacion, homogeneizacion, centralismo, jacobinismo, y mestizaje.
Hasta que no esteis muriendoos de hambre y siendo apaleados por foraneos no reaccionareis.
POR LA CARIDAD ENTRA LA PESTE, CHAVALES.”
Querido Numancia: Aunque tu apodo me cae simpático, somos ROMA, no Numancia. Admirable el valor hasta la muerte, la independencia indómita. Son parte de nuestros rasgos. También el cainismo y el canibalismo, pues aquellos celtíberos mataban a sus propias mujeres y niños y los metían en sal para comérselos luego y resistir el asedio.
Tenemos un ansia de UNIVERSITAS, de CIVILIZACIÓN. La Iglesia es Católica, que significa UNIVERSAL. Porque la HUMANIDAD debe tener unos rasgos comunes y otros propios de cada pueblo. Ambas cosas son compatibles. Ser católico no es ser centralista, ni jacobino. La globalización es un hecho que nace de la facilidad de las comunicaciones actuales y no tiene marcha atrás. Y algunas cosas sí hay que homogeneizarlas, así como otras hay que mantenerlas diferentes. Ambos factores se complementan. La sabiduría y el espíritu nos dirán cómo y en qué medida. Referente histórico, la Obra de España en América, las Leyes de Indias, el Testamente de Isabel la Católica.
Y por la caridad no entra la peste, sino el amor, la justicia y la paz. La peste entra por la incultura, la falta de higiene, el hacinamiento y la pobreza.
# Abad Speraindeo el Enero 27th, 2010 20:18
Querido COL: ¿Quién te dijo que yo pretendo que me tomen en serio? Por el contrario, me siento muy gratificado cuando reconoces que llegas al delirio con mis comentarios. El delirio místico es camino hacia el éxtasis, que es salir de sí mismo para contemplar las cosas sin ataduras mortales.
Conste que yo sigo una vía más ascética y menos mística. Yo soy un monje trabucaire, acéptame como soy. Vino, sangre, sudor y pólvora componen una excitante mezcla que también me lleva al éxtasis, por eso a veces no declino bien los latines.
# Abad Speraindeo el Enero 27th, 2010 20:28
Ay Numancia, que se me olvidaba: Hambre y apaleamiento por fuerzas foraneas. Yo he pasado mucha hambre y la sigo pasando y he sido apaleado por fuerzas foraneas, pero nacidos aquí, de raza y nacionalidad española.
Cuando era niño pasé hambre muchas veces porque no tenía comida. De mayor la paso, por penitencia o porque la comida me hace daño y no puedo tomar muchas cosas para preservar mi salud.
Los apaleadores que me apalearon eran mercenarios con sueldo del estado en unas ocasiones y en otras abducidos ideológicos, vulgo warros y terroristas, en ambos casos españoles traidores.
HAZ EL BIEN Y NO MIRES A QUIEN.
Yo leo tantas barbaridades por aquí que no puedo saber si el que escribe lo dice porque lo piensa o es para malmeter, como el Duendo Rojo del foro acción comunista que se hacía pasar por más puro y moralista que los ángeles aquí. En cualquier caso, si hay negros en Haití es porque los llevaron como esclavos, a la fuerza, los blancos que comerciaban con ellos y los explotaban y abusaban de ellos. Tampoco creo que hagan más barbaridades que los blanquitos de por aquí, comenzando por el aborto.
Y todo ser humano es hijo de Dios, esencialmente igual a nosotros, que merece nuestro amor y compasión, incluidos adolfo y Numancia, que me parecen una especie de hutus blancos. Y no hay otro Dios salvo Cristo. Ni otra Iglesia verdadera que la Católica, con todos los defectos de sus miembros, entre los que me encuentro yo y seguramente la ovejita Numancia, que tan bien sabe balar, y adolfo. Ni otros Sacramentos verdaderos. Ni otra Salvación que la que nos da Cristo.
Hijos, agradeced que no tenemos una Iglesia fuerte y belicosa, fuerte y poderosa, como os gustaría, porque vosotros pereceríais en las hogueras del Santo Oficio. Y yo iría detrás, animándoos a arrepentiros y rezando por vosotros, pero con la tea encendida para pegaros fuego.
Simplemente con un Régimen como el que hemos gozado 40 años, iríais a la cárcel sin compasión. Por herejes y blasfemos.
Y si os coge el Cura Merino o cualquier otro cura trabucaire, ni os cuento. Aunque soy de la opinión que con vosotros bastaban un par de pellizcos de monja ursulina para poneros firmes.
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Querido Adolfo: Cuando tomemos el poder después de una nueva Cruzada, con una Iglesia poderosa y guerrera, cuando te mandemos a la hoguera, en atención a tus nobles sentimientos y a la cocacola que le diste a un negro, te pondremos unas ramas aromáticas en la hoguera que te harán perder el conocimiento, para que no sufras tanto al quemarte.
A mí me gustaría que todos los seres humanos tuvieran un modo de vida digno y conforme a sus propias tradiciones en aquello que no sea inmoral. No veo que haya que contraponer el bienestar de unos con el de otros. Si la raza blanca declina y la civilización occidental se hunde no será por culpa de aquellos negros haitianos descendientes de quienes fueron esclavizados por blancos a la fuerza y trasladados desde África a América. Es porque pájaros blancos, rubios y de ojos azules como el inquilino de La Zarzuela perjuraron y traicionaron un Régimen católico e introdujeron esta nefasta democracia de estirpe sionista. Esos son los que han hecho leyes para destruir la familia, reducir la natalidad y asesinar a millones de criaturas antes de nacer.
# Abad Speraindeo el Enero 26th, 2010 21:45
Por otra parte, debemos recuperar la idea de Imperio. Tenemos voluntad de Imperio. Porque el hombre es portador de valores eternos y porque nuestra misión es la Hispanidad, la obra magna por excelencia de España. Recuperaremos el concepto del “derecho de injerencia” que ahora utilizan los demócratas para imponer la justicia y la paz allí donde se conculquen los más elementales derechos humanos. Eso mismo es lo que hicieron los conquistadores, el genial Hernán Cortés y los demás. Y cuando cumplamos el deber de misionar entre infieles, como los moros, si nos lo impiden, respaldaremos por la fuerza a los misioneros. Ese será el estado natural de salud robusta que indicará que España ha vuelto a ser lo que llegó a ser en los más altos designios de la Divina Providencia.
Es decir, que de ghettos nada de nada. Una Humanidad dividida en compartimentos estanco, ni hablar. Ese no es nuestro ideal. Con respeto a los pueblos y naciones ya constituidos, con respeto para todo lo opinable y hasta para lo no opinable cuando reprimirlo puede causar mayores males que los que se quiere evitar. Es decir, tolerancia cuando no hay más remedio.
Un Solo Señor, Una Sola Fe, Un Solo Dios y Padre.
Ayudar ahora, además de un deber de caridad, si se hace bien y por las vías de la Iglesia, es preparar el futuro, ese Imperio al que estamos llamados.
# Abad Speraindeo el Enero 27th, 2010 20:06
Numancia dijo:
“Tu mismo te defines= globalizacion, homogeneizacion, centralismo, jacobinismo, y mestizaje.
Hasta que no esteis muriendoos de hambre y siendo apaleados por foraneos no reaccionareis.
POR LA CARIDAD ENTRA LA PESTE, CHAVALES.”
Querido Numancia: Aunque tu apodo me cae simpático, somos ROMA, no Numancia. Admirable el valor hasta la muerte, la independencia indómita. Son parte de nuestros rasgos. También el cainismo y el canibalismo, pues aquellos celtíberos mataban a sus propias mujeres y niños y los metían en sal para comérselos luego y resistir el asedio.
Tenemos un ansia de UNIVERSITAS, de CIVILIZACIÓN. La Iglesia es Católica, que significa UNIVERSAL. Porque la HUMANIDAD debe tener unos rasgos comunes y otros propios de cada pueblo. Ambas cosas son compatibles. Ser católico no es ser centralista, ni jacobino. La globalización es un hecho que nace de la facilidad de las comunicaciones actuales y no tiene marcha atrás. Y algunas cosas sí hay que homogeneizarlas, así como otras hay que mantenerlas diferentes. Ambos factores se complementan. La sabiduría y el espíritu nos dirán cómo y en qué medida. Referente histórico, la Obra de España en América, las Leyes de Indias, el Testamente de Isabel la Católica.
Y por la caridad no entra la peste, sino el amor, la justicia y la paz. La peste entra por la incultura, la falta de higiene, el hacinamiento y la pobreza.
# Abad Speraindeo el Enero 27th, 2010 20:18
Querido COL: ¿Quién te dijo que yo pretendo que me tomen en serio? Por el contrario, me siento muy gratificado cuando reconoces que llegas al delirio con mis comentarios. El delirio místico es camino hacia el éxtasis, que es salir de sí mismo para contemplar las cosas sin ataduras mortales.
Conste que yo sigo una vía más ascética y menos mística. Yo soy un monje trabucaire, acéptame como soy. Vino, sangre, sudor y pólvora componen una excitante mezcla que también me lleva al éxtasis, por eso a veces no declino bien los latines.
# Abad Speraindeo el Enero 27th, 2010 20:28
Ay Numancia, que se me olvidaba: Hambre y apaleamiento por fuerzas foraneas. Yo he pasado mucha hambre y la sigo pasando y he sido apaleado por fuerzas foraneas, pero nacidos aquí, de raza y nacionalidad española.
Cuando era niño pasé hambre muchas veces porque no tenía comida. De mayor la paso, por penitencia o porque la comida me hace daño y no puedo tomar muchas cosas para preservar mi salud.
Los apaleadores que me apalearon eran mercenarios con sueldo del estado en unas ocasiones y en otras abducidos ideológicos, vulgo warros y terroristas, en ambos casos españoles traidores.
HAZ EL BIEN Y NO MIRES A QUIEN.

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Abad Speraindeo el Enero 27th, 2010 20:37
Adolfo, claro que hay que convertir a las almas. “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos”. No sabemos cuántos practican el satanismo ni en qué consiste en Haití ese satanismo, que en muchos casos es folklore, superstición, ignorancia. De hecho, había una Catedral, un culto católico y la mayoría de los habitantes ya son católicos.
No hay que meter a todos los negros en España, como tampoco hay que meter a todos los españoles en Madrid. Cada cual en su casa y Dios en la de todos. Pero precisamente la desesperación y la falta de medios dignos de vida les empuja a emigrar, así que dos son las formas principales de evitar la inmigración masiva:
Una natalidad propia suficiente que haga innecesarios trabajadores de fuera.
Un desarrollo de los pueblos atrasados para que no se vean forzados a emigrar.
No es que haya una gente que ayuda a los de Haití y otra gente ayuda a los españoles. Los que ayudan, ayudan en un caso y en otro. Y todos los seres humanos son semejantes míos, hermanos míos. No hay humanoides, como no sean algunos monos simpáticos. Hay hombres y mujeres. Merecen nuestra ayuda.
Abad Speraindeo el Enero 27th, 2010 21:23
Camisas pardas: Pues claro que fascistas dando dinero, comida y medicinas a negros. Ya lo hizo el inolvidable Mussolini en Etiopía, Eritrea y Somalia. Es propio de fascistas ser caritativos. Claro que no se los llevó a Italia. Les ayudó en su propia tierra, que contribuyó a desarrollar y mejorar.
# Abad Speraindeo el Enero 28th, 2010 20:47
Ay Señor, qué Cruz, digo qué Foro!!! Comunistas encizañadores como el Duende Rojo, protestantes progres como Hansec, paganos, anticlericales y ahora indios como Adolfo, con su Krisna el de las 119.000 esposas, las castas, las vacas sagradas y demás supersticiones propias de pueblos prehistóricos. No me extraña que prefiera hacer caridad a los búlgaros. Prueba de su bulgar bulgaridad.
Que tengamos que sufrir estas sandeces, nosotros los cristianos, que hemos sacado al mundo de la noche de los tiempos, que hemos civilizado y encarnado al Dios vivo en su misma esencia, que es el AMOR. Que convertimos al Imperio Romano y a los bárbaros de la raza pura. Que supimos contener al Islam y echar las naves del turco al fondo del mar en Lepanto. Que logramos las hazañas más grandes que vieron los siglos con nuestra Reconquista y con nuestros Conquistadores. Que hemos dado luz al mundo con nuestros santos y nuestros sabios.
Nosotros dejando hablar libremente en el foro a estos necios, a estos desarraigados y degenerados hijos del pueblo español, tan extraviados y descastados como los que nos desgobiernan. Estos ciegos que confunden la obra de Dios con el mismo Dios. Que desprecian a sus hermanos los hombres tratándolos de humanoides y se apiadan neuróticamente de criaturas irracionales, muy inferiores y mucho menos dignas de respeto, por más que las queramos proteger como parte del don divino de la naturaleza que nos ha dado Dios a los hombres.
Pues claro que ayudaremos a los hombres que padecen algún mal, incluso aunque haya sido causado por sus propios pecados y errores. Ya se lo demostró la Madre Teresa de Calcuta a esos hipócritas santones hindúes que creen en el tal Krisna como el pobre Adolfo, al que también ayudaríamos si lo necesitara. Esa es la esencia del Cristianismo, el Amor, la Compasión, la Piedad, el Perdón, la Reconciliación. Para hacerlo hay que ser muy fuertes, los débiles no pueden hacerlo. Y a veces hay que defender esa civilización del amor incluso con las armas en la mano. Pero es así, saber que todo hombre que está cerca es mi próximo, mi prójimo, y en él está el mismo Cristo. Sin distinción. Y cuanto más pecador es y más necesitado, más exigente es la necesidad de amarlo, no por sus pecados, no por sus errores, no por sus defectos, sino porque es criatura de Dios, Dios lo ama y quiere que se salve.
La Iglesia ejerce permanentemente su caridad. Cáritas ayuda a cientos de miles de familias españolas e inmigrantes en estos momentos. La Iglesia ya estaba en Haití antes, como en todos los países del mundo donde la dejan estar e incluso donde no la dejan, la persiguen y matan. Porque cada año mueren 170.000 cristianos en el mundo víctimas de la persecución y del odio de musulmanes sobre todo, pero también de comunistas, hinduístas seguidores de Krisna como Adolfo y salvajes animistas. Más que en el terremoto de Haití, cada año. Y la Iglesia ayuda a todos, incluso a los que no son cristianos.
Adolfo, conviértete, deja de decir y hacer tonterías, vuelve a la fe de tus antepasados y sé español, que es una de las pocas cosas que se pueden ser en el mundo. Deja de hacer el indio.
# Abad Speraindeo el Enero 28th, 2010 20:50
Una de las pocas cosas “serias” que se pueden ser en el mundo. (José Antonio dixit).
Adolfo, claro que hay que convertir a las almas. “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos”. No sabemos cuántos practican el satanismo ni en qué consiste en Haití ese satanismo, que en muchos casos es folklore, superstición, ignorancia. De hecho, había una Catedral, un culto católico y la mayoría de los habitantes ya son católicos.
No hay que meter a todos los negros en España, como tampoco hay que meter a todos los españoles en Madrid. Cada cual en su casa y Dios en la de todos. Pero precisamente la desesperación y la falta de medios dignos de vida les empuja a emigrar, así que dos son las formas principales de evitar la inmigración masiva:
Una natalidad propia suficiente que haga innecesarios trabajadores de fuera.
Un desarrollo de los pueblos atrasados para que no se vean forzados a emigrar.
No es que haya una gente que ayuda a los de Haití y otra gente ayuda a los españoles. Los que ayudan, ayudan en un caso y en otro. Y todos los seres humanos son semejantes míos, hermanos míos. No hay humanoides, como no sean algunos monos simpáticos. Hay hombres y mujeres. Merecen nuestra ayuda.
Abad Speraindeo el Enero 27th, 2010 21:23
Camisas pardas: Pues claro que fascistas dando dinero, comida y medicinas a negros. Ya lo hizo el inolvidable Mussolini en Etiopía, Eritrea y Somalia. Es propio de fascistas ser caritativos. Claro que no se los llevó a Italia. Les ayudó en su propia tierra, que contribuyó a desarrollar y mejorar.
# Abad Speraindeo el Enero 28th, 2010 20:47
Ay Señor, qué Cruz, digo qué Foro!!! Comunistas encizañadores como el Duende Rojo, protestantes progres como Hansec, paganos, anticlericales y ahora indios como Adolfo, con su Krisna el de las 119.000 esposas, las castas, las vacas sagradas y demás supersticiones propias de pueblos prehistóricos. No me extraña que prefiera hacer caridad a los búlgaros. Prueba de su bulgar bulgaridad.
Que tengamos que sufrir estas sandeces, nosotros los cristianos, que hemos sacado al mundo de la noche de los tiempos, que hemos civilizado y encarnado al Dios vivo en su misma esencia, que es el AMOR. Que convertimos al Imperio Romano y a los bárbaros de la raza pura. Que supimos contener al Islam y echar las naves del turco al fondo del mar en Lepanto. Que logramos las hazañas más grandes que vieron los siglos con nuestra Reconquista y con nuestros Conquistadores. Que hemos dado luz al mundo con nuestros santos y nuestros sabios.
Nosotros dejando hablar libremente en el foro a estos necios, a estos desarraigados y degenerados hijos del pueblo español, tan extraviados y descastados como los que nos desgobiernan. Estos ciegos que confunden la obra de Dios con el mismo Dios. Que desprecian a sus hermanos los hombres tratándolos de humanoides y se apiadan neuróticamente de criaturas irracionales, muy inferiores y mucho menos dignas de respeto, por más que las queramos proteger como parte del don divino de la naturaleza que nos ha dado Dios a los hombres.
Pues claro que ayudaremos a los hombres que padecen algún mal, incluso aunque haya sido causado por sus propios pecados y errores. Ya se lo demostró la Madre Teresa de Calcuta a esos hipócritas santones hindúes que creen en el tal Krisna como el pobre Adolfo, al que también ayudaríamos si lo necesitara. Esa es la esencia del Cristianismo, el Amor, la Compasión, la Piedad, el Perdón, la Reconciliación. Para hacerlo hay que ser muy fuertes, los débiles no pueden hacerlo. Y a veces hay que defender esa civilización del amor incluso con las armas en la mano. Pero es así, saber que todo hombre que está cerca es mi próximo, mi prójimo, y en él está el mismo Cristo. Sin distinción. Y cuanto más pecador es y más necesitado, más exigente es la necesidad de amarlo, no por sus pecados, no por sus errores, no por sus defectos, sino porque es criatura de Dios, Dios lo ama y quiere que se salve.
La Iglesia ejerce permanentemente su caridad. Cáritas ayuda a cientos de miles de familias españolas e inmigrantes en estos momentos. La Iglesia ya estaba en Haití antes, como en todos los países del mundo donde la dejan estar e incluso donde no la dejan, la persiguen y matan. Porque cada año mueren 170.000 cristianos en el mundo víctimas de la persecución y del odio de musulmanes sobre todo, pero también de comunistas, hinduístas seguidores de Krisna como Adolfo y salvajes animistas. Más que en el terremoto de Haití, cada año. Y la Iglesia ayuda a todos, incluso a los que no son cristianos.
Adolfo, conviértete, deja de decir y hacer tonterías, vuelve a la fe de tus antepasados y sé español, que es una de las pocas cosas que se pueden ser en el mundo. Deja de hacer el indio.
# Abad Speraindeo el Enero 28th, 2010 20:50
Una de las pocas cosas “serias” que se pueden ser en el mundo. (José Antonio dixit).

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Menéndez Pelayo, en el “Epílogo” de “Los Heterodoxos”, en letras de oro:
Pero faltaba otra unidad más profunda: la unidad de la creencia. Sólo por ella adquiere un pueblo vida propia y conciencia de su fuerza unánime, sólo en ella se legitiman y arraigan sus instituciones, sólo por ella corre la savia de la vida hasta las últimas ramas del tronco social. Sin un mismo Dios, sin un mismo altar, sin unos mismos sacrificios; sin juzgarse todos hijos del mismo Padre y regenerados por un sacramento común; sin ver visible sobre sus cabezas la protección de lo alto; sin sentirla cada día en su hijos, en su casa, en el circuito de su heredad, en la plaza del municipio nativo; sin creer que este mismo favor del cielo, que vierte el tesoro de la lluvia sobre sus campos, bendice también el lazo jurídico que él establece con sus hermanos y consagra con el óleo de la justicia la potestad que [1037] él delega para el bien de la comunidad; y rodea con el cíngulo de la fortaleza al guerrero que lidia contra el enemigo de la fe o el invasor extraño, ¿qué pueblo habrá grande y fuerte? ¿Qué pueblo osará arrojarse con fe y aliento de juventud al torrente de los siglos?
Esta unidad se la dio a España el cristianismo. La Iglesia nos educó a sus pechos con sus mártires y confesores, con sus Padres, con el régimen admirable de sus concilios. Por ella fuimos nación, y gran nación, en vez de muchedumbre de gentes colecticias, nacidas para presa de la tenaz porfía de cualquier vecino codicioso. No elaboraron nuestra unidad el hierro de la conquista ni la sabiduría de los legisladores; la hicieron los dos apóstoles y los siete varones apostólicos; la regaron con su sangre el diácono Lorenzo, los atletas del circo de Tarragona, las vírgenes Eulalia y Engracia, las innumerables legiones de mártires cesaraugustanos; la escribieron en su draconiano código los Padres de Ilíberis: brilló en Nicea y en Sardis sobre la frente de Osio, y en Roma sobre la frente de San Dámaso; la cantó Prudencio en versos de hierro celtibérico: triunfó del maniqueísmo y del gnosticismo oriental, del arrianismo de los bárbaros y del donatismo africano: civilizó a los suevos, hizo de los visigodos la primera nación del Occidente; escribió en las Etimologías la primera enciclopedia; inundó de escuelas los atrios de nuestros templos; comenzó a levantar, entre los despojos de la antigua doctrina, el alcázar de la ciencia escolástica por manos de Liciano, de Tajón y de San Isidoro; borró en el Fuero juzgo la inicua ley de razas; llamó al pueblo a asentir a las deliberaciones conciliares; dio el jugo de sus pechos, que infunden eterna y santa fortaleza, a los restauradores del Norte y a los mártires del Mediodía, a San Eulogio y Álvaro Cordobés, a Pelayo y a Omar-ben-Hafsun; mandó a Teodulfo, a Claudio y a Prudencio a civilizar la Francia carlovingia; dio maestros a Gerberto; amparó bajo el manto prelaticio del arzobispo D. Raimundo y bajo la púrpura del emperador Alfonso VII la ciencia semítico-española... ¿Quién contará todos los beneficios de vida social que a esa unidad debimos, si no hay, en España piedra ni monte que no nos hable de ella con la elocuente voz de algún santuario en ruinas? Si en la Edad Media nunca dejamos de considerarnos unos, fue por el sentimiento cristiano, la sola cosa que nos juntaba, a pesar de aberraciones parciales, a pesar de nuestras luchas más que civiles, a pesar de los renegados y de los muladíes. El sentimiento de patria es moderno; no hay patria en aquellos siglos, no la hay en rigor hasta el Renacimiento; pero hay una fe, un bautismo, una grey, un pastor, una Iglesia, una liturgia, una cruzada eterna y una legión de santos que combaten por nosotros desde Causegadia hasta Almería, desde el Muradal hasta la Higuera. [1038]
Dios nos conservó la victoria, y premió el esfuerzo perseverante dándonos el destino más alto entre todos los destinos de la historia humana: el de completar el planeta, el de borrar los antiguos linderos del mundo. Un ramal de nuestra raza forzó el cabo de las Tormentas, interrumpiendo el sueño secular de Adamastor, reveló los misterios del sagrado Ganges, trayendo por despojos los aromas de Ceilán y las perlas que adornaban la cuna del sol y el tálamo de la aurora. Y el otro ramal fue a prender en tierra intacta aun de caricias humanas, donde los ríos eran como mares, y los montes, veneros de plata, y en cuyo hemisferio brillaban estrellas nunca imaginadas por Tolomeo ni por Hiparco.
¡Dichosa edad aquélla, de prestigios y maravillas, edad de juventud y de robusta vida! España era o se creía el pueblo de Dios, y cada español, cual otro Josué, sentía en sí fe y aliento bastante para derrocar los muros al son de las trompetas o para atajar al sol en su carrera. Nada aparecía ni resultaba imposible; la fe de aquellos hombres, que parecían guarnecidos de triple lámina de bronce, era la fe, que mueve de su lugar las montañas. Por eso en los arcanos de Dios les estaba guardado el hacer sonar la palabra de Cristo en las más bárbaras gentilidades; el hundir en el golfo de Corinto las soberbias naves del tirano de Grecia, y salvar, por ministerio del joven de Austria, la Europa occidental del segundo y postrer amago del islamismo; el romper las huestes luteranas en las marismas bátavas con la espada en la boca y el agua a la cinta y el entregar a la Iglesia romana cien pueblos por cada uno que le arrebataba la herejía.
España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectores o de los reyes de taifas.
A este término vamos caminando más o menos apresuradamente, y ciego será quien no lo vea. Dos siglos de incesante y sistemática labor para producir artificialmente la revolución, aquí donde nunca podía ser orgánica, han conseguido no renovar el modo de ser nacional, sino viciarle, desconcertarle y pervertirle. Todo lo malo, todo lo anárquico, todo lo desbocado de nuestro carácter se conserva ileso, y sale a la superficie cada día con más pujanza. Todo elemento de fuerza intelectual se pierde en infecunda soledad o sólo aprovecha para el mal. No nos queda ni ciencia indígena, ni política nacional, ni, a duras penas, arte y literatura propia. Cuanto hacemos es remedo y trasunto débil de lo que en otras partes vemos aclamado. Somos incrédulos por moda y por parecer hombres de mucha fortaleza intelectual. Cuando nos ponemos a racionalistas o a positivistas, lo hacemos pésimamente, sin originalidad alguna, como no sea en lo estrafalario y en lo grotesco. No hay doctrina que arraigue aquí; [1039] todas nacen y mueren entre cuatro paredes, sin más efecto que avivar estériles y enervadoras vanidades y servir de pábulo a dos o tres discusiones pedantescas. Con la continua propaganda irreligiosa, el espíritu católico, vivo aún en la muchedumbre de los campos, ha ido desfalleciendo en las ciudades; y, aunque no sean muchos los librepensadores españoles, bien puede afirmarse de ellos que son de la peor casta de impíos que se conocen en el mundo, porque, a no estar dementado como los sofitas de cátedra, el español que ha dejado de ser católico es incapaz de creer en cosa ninguna, como no sea en la omnipotencia de un cierto sentido común y práctico, las más veces burdo, egoísta y groserísimo. De esta escuela utilitaria suelen salir los aventureros políticos y económicos, los arbitristas y regeneradores de la Hacienda y los salteadores literarios de la baja prensa, que, en España como en todas partes, es un cenagal fétido y pestilente. Sólo algún aumento de riqueza, algún adelanto material, nos indica a veces que estamos en Europa y que seguimos, aunque a remolque, el movimiento general.
No sigamos en estas amargas reflexiones. Contribuir a desalentar a su madre, es ciertamente obra impía, en que yo no pondré las manos. ¿Será cierto, como algunos benévolamente afirman, que la masa de nuestro pueblo está sana y que sólo la, hez es la que sale a la superficie? ¡Ojalá sea verdad! Por mi parte, prefiero creerlo, sin escudriñarlo mucho. Los esfuerzos de nuestras guerras civiles no prueban ciertamente falta de virilidad, en la raza; lo futuro, ¿quién lo sabe? No suelen venir dos siglos de oro sobre una misma nación; pero mientras sus elementos esenciales permanezcan los mismos por lo menos en las últimas esferas sociales; mientras sea capaz de creer, amar y esperar; mientras su espíritu no se aridezca de tal modo que rechace el rocío de los cielos; mientras guarde alguna memoria de lo antiguo y se contemple solidaria con las generaciones que la precedieron, aun puede esperarse su regeneración, aun puede esperarse que, juntas las almas por la caridad, tome a brillar para España la gloria del Señor y acudan las gentes a su lumbre, y los pueblos al resplandor de su Oriente.
Pero faltaba otra unidad más profunda: la unidad de la creencia. Sólo por ella adquiere un pueblo vida propia y conciencia de su fuerza unánime, sólo en ella se legitiman y arraigan sus instituciones, sólo por ella corre la savia de la vida hasta las últimas ramas del tronco social. Sin un mismo Dios, sin un mismo altar, sin unos mismos sacrificios; sin juzgarse todos hijos del mismo Padre y regenerados por un sacramento común; sin ver visible sobre sus cabezas la protección de lo alto; sin sentirla cada día en su hijos, en su casa, en el circuito de su heredad, en la plaza del municipio nativo; sin creer que este mismo favor del cielo, que vierte el tesoro de la lluvia sobre sus campos, bendice también el lazo jurídico que él establece con sus hermanos y consagra con el óleo de la justicia la potestad que [1037] él delega para el bien de la comunidad; y rodea con el cíngulo de la fortaleza al guerrero que lidia contra el enemigo de la fe o el invasor extraño, ¿qué pueblo habrá grande y fuerte? ¿Qué pueblo osará arrojarse con fe y aliento de juventud al torrente de los siglos?
Esta unidad se la dio a España el cristianismo. La Iglesia nos educó a sus pechos con sus mártires y confesores, con sus Padres, con el régimen admirable de sus concilios. Por ella fuimos nación, y gran nación, en vez de muchedumbre de gentes colecticias, nacidas para presa de la tenaz porfía de cualquier vecino codicioso. No elaboraron nuestra unidad el hierro de la conquista ni la sabiduría de los legisladores; la hicieron los dos apóstoles y los siete varones apostólicos; la regaron con su sangre el diácono Lorenzo, los atletas del circo de Tarragona, las vírgenes Eulalia y Engracia, las innumerables legiones de mártires cesaraugustanos; la escribieron en su draconiano código los Padres de Ilíberis: brilló en Nicea y en Sardis sobre la frente de Osio, y en Roma sobre la frente de San Dámaso; la cantó Prudencio en versos de hierro celtibérico: triunfó del maniqueísmo y del gnosticismo oriental, del arrianismo de los bárbaros y del donatismo africano: civilizó a los suevos, hizo de los visigodos la primera nación del Occidente; escribió en las Etimologías la primera enciclopedia; inundó de escuelas los atrios de nuestros templos; comenzó a levantar, entre los despojos de la antigua doctrina, el alcázar de la ciencia escolástica por manos de Liciano, de Tajón y de San Isidoro; borró en el Fuero juzgo la inicua ley de razas; llamó al pueblo a asentir a las deliberaciones conciliares; dio el jugo de sus pechos, que infunden eterna y santa fortaleza, a los restauradores del Norte y a los mártires del Mediodía, a San Eulogio y Álvaro Cordobés, a Pelayo y a Omar-ben-Hafsun; mandó a Teodulfo, a Claudio y a Prudencio a civilizar la Francia carlovingia; dio maestros a Gerberto; amparó bajo el manto prelaticio del arzobispo D. Raimundo y bajo la púrpura del emperador Alfonso VII la ciencia semítico-española... ¿Quién contará todos los beneficios de vida social que a esa unidad debimos, si no hay, en España piedra ni monte que no nos hable de ella con la elocuente voz de algún santuario en ruinas? Si en la Edad Media nunca dejamos de considerarnos unos, fue por el sentimiento cristiano, la sola cosa que nos juntaba, a pesar de aberraciones parciales, a pesar de nuestras luchas más que civiles, a pesar de los renegados y de los muladíes. El sentimiento de patria es moderno; no hay patria en aquellos siglos, no la hay en rigor hasta el Renacimiento; pero hay una fe, un bautismo, una grey, un pastor, una Iglesia, una liturgia, una cruzada eterna y una legión de santos que combaten por nosotros desde Causegadia hasta Almería, desde el Muradal hasta la Higuera. [1038]
Dios nos conservó la victoria, y premió el esfuerzo perseverante dándonos el destino más alto entre todos los destinos de la historia humana: el de completar el planeta, el de borrar los antiguos linderos del mundo. Un ramal de nuestra raza forzó el cabo de las Tormentas, interrumpiendo el sueño secular de Adamastor, reveló los misterios del sagrado Ganges, trayendo por despojos los aromas de Ceilán y las perlas que adornaban la cuna del sol y el tálamo de la aurora. Y el otro ramal fue a prender en tierra intacta aun de caricias humanas, donde los ríos eran como mares, y los montes, veneros de plata, y en cuyo hemisferio brillaban estrellas nunca imaginadas por Tolomeo ni por Hiparco.
¡Dichosa edad aquélla, de prestigios y maravillas, edad de juventud y de robusta vida! España era o se creía el pueblo de Dios, y cada español, cual otro Josué, sentía en sí fe y aliento bastante para derrocar los muros al son de las trompetas o para atajar al sol en su carrera. Nada aparecía ni resultaba imposible; la fe de aquellos hombres, que parecían guarnecidos de triple lámina de bronce, era la fe, que mueve de su lugar las montañas. Por eso en los arcanos de Dios les estaba guardado el hacer sonar la palabra de Cristo en las más bárbaras gentilidades; el hundir en el golfo de Corinto las soberbias naves del tirano de Grecia, y salvar, por ministerio del joven de Austria, la Europa occidental del segundo y postrer amago del islamismo; el romper las huestes luteranas en las marismas bátavas con la espada en la boca y el agua a la cinta y el entregar a la Iglesia romana cien pueblos por cada uno que le arrebataba la herejía.
España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectores o de los reyes de taifas.
A este término vamos caminando más o menos apresuradamente, y ciego será quien no lo vea. Dos siglos de incesante y sistemática labor para producir artificialmente la revolución, aquí donde nunca podía ser orgánica, han conseguido no renovar el modo de ser nacional, sino viciarle, desconcertarle y pervertirle. Todo lo malo, todo lo anárquico, todo lo desbocado de nuestro carácter se conserva ileso, y sale a la superficie cada día con más pujanza. Todo elemento de fuerza intelectual se pierde en infecunda soledad o sólo aprovecha para el mal. No nos queda ni ciencia indígena, ni política nacional, ni, a duras penas, arte y literatura propia. Cuanto hacemos es remedo y trasunto débil de lo que en otras partes vemos aclamado. Somos incrédulos por moda y por parecer hombres de mucha fortaleza intelectual. Cuando nos ponemos a racionalistas o a positivistas, lo hacemos pésimamente, sin originalidad alguna, como no sea en lo estrafalario y en lo grotesco. No hay doctrina que arraigue aquí; [1039] todas nacen y mueren entre cuatro paredes, sin más efecto que avivar estériles y enervadoras vanidades y servir de pábulo a dos o tres discusiones pedantescas. Con la continua propaganda irreligiosa, el espíritu católico, vivo aún en la muchedumbre de los campos, ha ido desfalleciendo en las ciudades; y, aunque no sean muchos los librepensadores españoles, bien puede afirmarse de ellos que son de la peor casta de impíos que se conocen en el mundo, porque, a no estar dementado como los sofitas de cátedra, el español que ha dejado de ser católico es incapaz de creer en cosa ninguna, como no sea en la omnipotencia de un cierto sentido común y práctico, las más veces burdo, egoísta y groserísimo. De esta escuela utilitaria suelen salir los aventureros políticos y económicos, los arbitristas y regeneradores de la Hacienda y los salteadores literarios de la baja prensa, que, en España como en todas partes, es un cenagal fétido y pestilente. Sólo algún aumento de riqueza, algún adelanto material, nos indica a veces que estamos en Europa y que seguimos, aunque a remolque, el movimiento general.
No sigamos en estas amargas reflexiones. Contribuir a desalentar a su madre, es ciertamente obra impía, en que yo no pondré las manos. ¿Será cierto, como algunos benévolamente afirman, que la masa de nuestro pueblo está sana y que sólo la, hez es la que sale a la superficie? ¡Ojalá sea verdad! Por mi parte, prefiero creerlo, sin escudriñarlo mucho. Los esfuerzos de nuestras guerras civiles no prueban ciertamente falta de virilidad, en la raza; lo futuro, ¿quién lo sabe? No suelen venir dos siglos de oro sobre una misma nación; pero mientras sus elementos esenciales permanezcan los mismos por lo menos en las últimas esferas sociales; mientras sea capaz de creer, amar y esperar; mientras su espíritu no se aridezca de tal modo que rechace el rocío de los cielos; mientras guarde alguna memoria de lo antiguo y se contemple solidaria con las generaciones que la precedieron, aun puede esperarse su regeneración, aun puede esperarse que, juntas las almas por la caridad, tome a brillar para España la gloria del Señor y acudan las gentes a su lumbre, y los pueblos al resplandor de su Oriente.

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Que bueno que es este señor, dice verdades como puños!
Quien es? Creo que le he conocido en persona....

Quien es? Creo que le he conocido en persona....

Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Más del Abad:
Abad Speraindeo el Enero 26th, 2010 22:13
Querido Hansec:
Comenzaré por el final. Cristo no hace ninguna excepción con el divorcio. La partícula “salvo” se utiliza igualmente como “incluso”. Y los exegetas cristianos siempre entendieron que estaba diciendo “salvo que no fuera matrimonio, sino adulterio”. En tal caso, al no tratarse de su mujer, no habría adulterio.
En cualquier caso, como estamos hablando de Iglesia Católica, no de cristianos en general, protestantes en particular, como parece ser tu caso, el que diciéndose católico enseña lo contrario de lo que enseña su Iglesia, es un traidor. Y el Magisterio de la Iglesia Católica enseña y enseñó que el divorcio es ilícito. Es falso que se den nulidades a los ricos. La Iglesia, sin tener en cuenta procedencia social, examina cada caso y a veces establece que “nunca hubo matrimonio”. Esa es la nulidad. Si hubo matrimonio, ni la Iglesia puede anularlo.
Lo mismo que sucede con eso, sucede con todo lo demás. Los progresistas, antiguos modernistas, son quienes contagiados de ideologías mundanas, socavan por dentro la Iglesia y todo su Magisterio. La devoción a María, la confesión individual, la presencia real de Cristo en la Eucaristía, el sacrificio de la Misa, la devoción a los santos, la existencia del infierno y del purgatorio, la Santísima Trinidad e incluso la existencia de Dios. Usan un lenguaje de sinónimos, con palabras parecidas y contenidos radicalmente distintos. Por tanto, son hipócritas. Ya no se atreven a destruir la Iglesia mediante la persecución, sino mediante la infiltración y la corrupción.
Empezaron por quitarse los hábitos y luego desnudaron las Iglesias. Quitaron los reclinatorios, para que nadie se arrodillara, dieron la comunión en la boca y la impusieron, y así sucesivamente, paso a paso, dentellada de termita a dentellada de termita, lenta y continuamente. Donde ellos tomaron las riendas se acabaron las vocaciones, se vaciaron las iglesias y se perdió la juventud. Sustituyeron a Dios por el Hombre, la religión por la lucha de clases, la reivindicación social y la teología la cambiaron por sus teorías políticas.
Por eso el Papa Pablo VI dijo que el “humo del infierno había entrado por las gritas de la Iglesia” y habló de autodemolición. Son ellos.
En el caso concreto que nos ocupa, los clérigos separatistas y amigos del nacionalismo y del batasunismo, han destrozado la Iglesia, convirtiendo una región semillero de vocaciones, la más espléndida en curas y monjas, con seminarios y conventos a rebosar, en un erial.
Y cuando llega un Obispo como Dios manda, fiel al Magisterio, que ya no es de ellos, lo rechazan. Y a su auxilio, al de los separatistas y marxistas, acuden en tropel los seudoteólogos como Tamayo y los de la “Juan XXIII”. Los mismos que simpatizan con Fidel Castro, las guerrillas marxistas y demás.
Auténticos traidores, vendepatrias y herejes, lo mires por donde lo mires. Los Leonardo Boff, Kung, Gustavo Gutiérrez, etc.
Yo no les odio personalmente, porque apenas les conozco, aunque tuve alguna controversia pública con ellos en persona. Pero odio con toda mi alma la demolición de la Iglesia y la traición. Así que veo muy claro que la denuncia de Cesáreo Jarabo es acertadísima.
Sí les imputo a esos teólogos toda la degradación actual, fruto de un sistema que ellos han buscado y querido, derribando un estado católico donde no se daban esos males que yo enumero, entre ellos la droga, el paro y la delincuencia, aunque ellos no lo quieran en puridad, que tampoco lo sé ni me extrañaría, dado el caldo de cultivo que necesitan para hacer la Revolución y el odio profundo al hombre como criatura de Dios.
Pero siempre están justificando el control de la natalidad, el aborto y todo lo demás. Siempre disolviendo, siempre subvertiendo. Son la coartada seudoteológica de todos los males que padecemos.
Y por supuesto, donde ellos mandan, su línea y se acabó. No hay espacio para disidentes, mucho menos si son tradicionales, como estamos hartos de ver desde hace muchos años. La libertad es para que se les deje a ellos. Cuando ya están, totalitarismo y tente tieso.
Multiculturalidad como afán de hacer un gigantesco batido donde no se respeta precisamente esas culturas, sino que se las destruye fabricando una nueva con el puré de todas las demás. A eso me refiero. A lo que aspira el mundialismo. En cuanto a democracia, ese invento de los judíos, el mismo con el que le condenaron en el Pretorio: ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! ¿dónde ves tú que lo quiera Cristo? El dice lo contrario: “No me habéis elegido vosotros a Mí. Yo os he elegido a vosotros”.
En fin, que yo no me dejo engañar por esos hipócritas y fariseos. A los que no son católicos, como pareces no serlo tú, Hansec, seguramente os gustará, porque odiáis a la Iglesia Católica y la queréis ver destruida y humillada. Pero los católicos no tragamos.
A la Paz de Dios, hermano.
Así explica la "Nácar-Colunga" en sus "notas", propias de toda Biblia católica, el pasaje de Mateo XIX, 9:
"la cláusula 'salvo caso de adulterio' puede explicarse aludiendo al matrimonio llamado por los rabino 'zanuth', que era ilegal, un simple amancebamiento; o bien la proposición 'salvo' en latín 'nisi' y en griego 'me epi' puede traducirse por 'ni siquiera'. Así Jesús responde que ni siquiera en caso de adulterio es lícito despedir a la mujer. En el v.10 los discípulos captan la dureza de la exigencia de Cristo. En Mateo V,32 se lee "excepto el caso de fornicación". En griego, la preposición 'parektos' puede tener sentido exclusivo o inclusivo, como el 'praeter' latino ('excepto' o 'además de'). En este caso, la cláusula no ofrece dificultad a la indisolubilidad del matrimonio sin excepciones".
Hasta ahí la Nácar-Colunga. Y añado yo, en coherencia con lo principal. Los pasajes más oscuros deben entenderse siempre por los más claros, y no al revés. Si Cristo enseña que "el hombre se unirá a la mujer y serán los dos una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió no lo separe el hombre". Si esto es tan contundente y es así, ¿cómo podría ser que una fornicación adúltera sí rompiera ese lazo indestructible, creado y unido por Dios? No queda más explicación que la católica. O hay que entender que "ni siquiera" o hay que entender que estaba hablando de falsos matrimonios, adulterios, que no son indisolubles.
La Iglesia Católica Romana es la única verdadera, la que fundó Cristo y desciende de los Apóstoles sin interrupción. Todas sus doctrinas se fundan en la Sagrada Biblia y en la Sagrada Tradición. Creemos en la Sagrada Bibilia como Palabra de Dios porque lo dice la Iglesia y no al revés. Cristo no fundó una editorial bíblica, sino la Iglesia, que es que nos ofrece la Palabra de Dios. Y la que puede interpretarla. A salvo de esa funesta doctrina de la "libre interpretación" que ha dado como consecuencia la creación de miles de sectas que se dicen cristianas, siguiendo al funesto Lutero. De esa libre interpretación han salido todas las podredumbres modernas, toda la corrupción, nacida precisamente en esos países protestantes y no en otra parte. Países Nórdicos y Paises Bajos, Inglaterra y Estados Unidos.
La Iglesia no anula matrimonios por dinero. Los procesos de la Rota son gratuitos en casi todas partes, especialmente en España. Cobrarán los abogados, pero no la Rota.
Los teólogos progresistas no abandonan la Iglesia Católica porque quieren hacer daño desde dentro, y por supuesto que cuestionan la autoridad papal, que no respetan en absoluto, sino que socavan el edificio eclesial como termitas.
Que no les odie personalmente, pues no los conozco apenas, no significa que los odiara si los conociera. La primera premisa es conocerlos por lo menos, es difícil odiar a quien no se conoce, igual que amar. Si los conociera procuraría ser cristiano también con ellos, pero no sé si lo conseguiría. No soy presuntuoso. Y mi amor no excluye la condena, la réplica y lo que sea menester para impedir hacer el mal a los malvados, entre los que cuento como de los peores a los que dañan a la Iglesia y a las almas, a los falsos maestros que seducirán a muchos, enseñando conforme a sus pasiones, de lo que nos advierte el apóstol Santiago el Menor en su carta.
En cuanto a la libertad de conciencia, vea cómo la enseña Nuestro Señor Jesucristo: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio, enseñándoles a guardar todo cuanto yo os he enseñado. El que creyera y se bautizara se salvará y el que no, se condenará".
Con mi Bendición.
Abad Speraindeo el Enero 26th, 2010 22:13
Querido Hansec:
Comenzaré por el final. Cristo no hace ninguna excepción con el divorcio. La partícula “salvo” se utiliza igualmente como “incluso”. Y los exegetas cristianos siempre entendieron que estaba diciendo “salvo que no fuera matrimonio, sino adulterio”. En tal caso, al no tratarse de su mujer, no habría adulterio.
En cualquier caso, como estamos hablando de Iglesia Católica, no de cristianos en general, protestantes en particular, como parece ser tu caso, el que diciéndose católico enseña lo contrario de lo que enseña su Iglesia, es un traidor. Y el Magisterio de la Iglesia Católica enseña y enseñó que el divorcio es ilícito. Es falso que se den nulidades a los ricos. La Iglesia, sin tener en cuenta procedencia social, examina cada caso y a veces establece que “nunca hubo matrimonio”. Esa es la nulidad. Si hubo matrimonio, ni la Iglesia puede anularlo.
Lo mismo que sucede con eso, sucede con todo lo demás. Los progresistas, antiguos modernistas, son quienes contagiados de ideologías mundanas, socavan por dentro la Iglesia y todo su Magisterio. La devoción a María, la confesión individual, la presencia real de Cristo en la Eucaristía, el sacrificio de la Misa, la devoción a los santos, la existencia del infierno y del purgatorio, la Santísima Trinidad e incluso la existencia de Dios. Usan un lenguaje de sinónimos, con palabras parecidas y contenidos radicalmente distintos. Por tanto, son hipócritas. Ya no se atreven a destruir la Iglesia mediante la persecución, sino mediante la infiltración y la corrupción.
Empezaron por quitarse los hábitos y luego desnudaron las Iglesias. Quitaron los reclinatorios, para que nadie se arrodillara, dieron la comunión en la boca y la impusieron, y así sucesivamente, paso a paso, dentellada de termita a dentellada de termita, lenta y continuamente. Donde ellos tomaron las riendas se acabaron las vocaciones, se vaciaron las iglesias y se perdió la juventud. Sustituyeron a Dios por el Hombre, la religión por la lucha de clases, la reivindicación social y la teología la cambiaron por sus teorías políticas.
Por eso el Papa Pablo VI dijo que el “humo del infierno había entrado por las gritas de la Iglesia” y habló de autodemolición. Son ellos.
En el caso concreto que nos ocupa, los clérigos separatistas y amigos del nacionalismo y del batasunismo, han destrozado la Iglesia, convirtiendo una región semillero de vocaciones, la más espléndida en curas y monjas, con seminarios y conventos a rebosar, en un erial.
Y cuando llega un Obispo como Dios manda, fiel al Magisterio, que ya no es de ellos, lo rechazan. Y a su auxilio, al de los separatistas y marxistas, acuden en tropel los seudoteólogos como Tamayo y los de la “Juan XXIII”. Los mismos que simpatizan con Fidel Castro, las guerrillas marxistas y demás.
Auténticos traidores, vendepatrias y herejes, lo mires por donde lo mires. Los Leonardo Boff, Kung, Gustavo Gutiérrez, etc.
Yo no les odio personalmente, porque apenas les conozco, aunque tuve alguna controversia pública con ellos en persona. Pero odio con toda mi alma la demolición de la Iglesia y la traición. Así que veo muy claro que la denuncia de Cesáreo Jarabo es acertadísima.
Sí les imputo a esos teólogos toda la degradación actual, fruto de un sistema que ellos han buscado y querido, derribando un estado católico donde no se daban esos males que yo enumero, entre ellos la droga, el paro y la delincuencia, aunque ellos no lo quieran en puridad, que tampoco lo sé ni me extrañaría, dado el caldo de cultivo que necesitan para hacer la Revolución y el odio profundo al hombre como criatura de Dios.
Pero siempre están justificando el control de la natalidad, el aborto y todo lo demás. Siempre disolviendo, siempre subvertiendo. Son la coartada seudoteológica de todos los males que padecemos.
Y por supuesto, donde ellos mandan, su línea y se acabó. No hay espacio para disidentes, mucho menos si son tradicionales, como estamos hartos de ver desde hace muchos años. La libertad es para que se les deje a ellos. Cuando ya están, totalitarismo y tente tieso.
Multiculturalidad como afán de hacer un gigantesco batido donde no se respeta precisamente esas culturas, sino que se las destruye fabricando una nueva con el puré de todas las demás. A eso me refiero. A lo que aspira el mundialismo. En cuanto a democracia, ese invento de los judíos, el mismo con el que le condenaron en el Pretorio: ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! ¿dónde ves tú que lo quiera Cristo? El dice lo contrario: “No me habéis elegido vosotros a Mí. Yo os he elegido a vosotros”.
En fin, que yo no me dejo engañar por esos hipócritas y fariseos. A los que no son católicos, como pareces no serlo tú, Hansec, seguramente os gustará, porque odiáis a la Iglesia Católica y la queréis ver destruida y humillada. Pero los católicos no tragamos.
A la Paz de Dios, hermano.
Así explica la "Nácar-Colunga" en sus "notas", propias de toda Biblia católica, el pasaje de Mateo XIX, 9:
"la cláusula 'salvo caso de adulterio' puede explicarse aludiendo al matrimonio llamado por los rabino 'zanuth', que era ilegal, un simple amancebamiento; o bien la proposición 'salvo' en latín 'nisi' y en griego 'me epi' puede traducirse por 'ni siquiera'. Así Jesús responde que ni siquiera en caso de adulterio es lícito despedir a la mujer. En el v.10 los discípulos captan la dureza de la exigencia de Cristo. En Mateo V,32 se lee "excepto el caso de fornicación". En griego, la preposición 'parektos' puede tener sentido exclusivo o inclusivo, como el 'praeter' latino ('excepto' o 'además de'). En este caso, la cláusula no ofrece dificultad a la indisolubilidad del matrimonio sin excepciones".
Hasta ahí la Nácar-Colunga. Y añado yo, en coherencia con lo principal. Los pasajes más oscuros deben entenderse siempre por los más claros, y no al revés. Si Cristo enseña que "el hombre se unirá a la mujer y serán los dos una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió no lo separe el hombre". Si esto es tan contundente y es así, ¿cómo podría ser que una fornicación adúltera sí rompiera ese lazo indestructible, creado y unido por Dios? No queda más explicación que la católica. O hay que entender que "ni siquiera" o hay que entender que estaba hablando de falsos matrimonios, adulterios, que no son indisolubles.
La Iglesia Católica Romana es la única verdadera, la que fundó Cristo y desciende de los Apóstoles sin interrupción. Todas sus doctrinas se fundan en la Sagrada Biblia y en la Sagrada Tradición. Creemos en la Sagrada Bibilia como Palabra de Dios porque lo dice la Iglesia y no al revés. Cristo no fundó una editorial bíblica, sino la Iglesia, que es que nos ofrece la Palabra de Dios. Y la que puede interpretarla. A salvo de esa funesta doctrina de la "libre interpretación" que ha dado como consecuencia la creación de miles de sectas que se dicen cristianas, siguiendo al funesto Lutero. De esa libre interpretación han salido todas las podredumbres modernas, toda la corrupción, nacida precisamente en esos países protestantes y no en otra parte. Países Nórdicos y Paises Bajos, Inglaterra y Estados Unidos.
La Iglesia no anula matrimonios por dinero. Los procesos de la Rota son gratuitos en casi todas partes, especialmente en España. Cobrarán los abogados, pero no la Rota.
Los teólogos progresistas no abandonan la Iglesia Católica porque quieren hacer daño desde dentro, y por supuesto que cuestionan la autoridad papal, que no respetan en absoluto, sino que socavan el edificio eclesial como termitas.
Que no les odie personalmente, pues no los conozco apenas, no significa que los odiara si los conociera. La primera premisa es conocerlos por lo menos, es difícil odiar a quien no se conoce, igual que amar. Si los conociera procuraría ser cristiano también con ellos, pero no sé si lo conseguiría. No soy presuntuoso. Y mi amor no excluye la condena, la réplica y lo que sea menester para impedir hacer el mal a los malvados, entre los que cuento como de los peores a los que dañan a la Iglesia y a las almas, a los falsos maestros que seducirán a muchos, enseñando conforme a sus pasiones, de lo que nos advierte el apóstol Santiago el Menor en su carta.
En cuanto a la libertad de conciencia, vea cómo la enseña Nuestro Señor Jesucristo: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio, enseñándoles a guardar todo cuanto yo os he enseñado. El que creyera y se bautizara se salvará y el que no, se condenará".
Con mi Bendición.
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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Querido Manje: Dar tanta importancia a los barcos vikingos es como dársela al caballo de Atila o al boomerang de los aborígenes australianos. Por cierto, de algún modo llegarían allí desde África esos negritos que poblaron Oceanía y las islas del Índico. Pese a su superioridad física, no creo que fueran a nado.
La Reina de Saba no parece que fuera blanca. Y suponiendo que tuviera un hijo con Salomón o con Hiram, el arquitecto, no fue entonces cuando se desarrolló la arquitectura etíope, sino 1.500 años después, en torno al año 1.000 de nuestra era, que es de cuando son las grandiosas construcciones eclesiásticas que conocemos y cuando yo hago la comparación con los nórdicos europeos.
En cuanto a Níger y otros lugares de África, creo que no tienen comparación con la cultura etíope y con un reino de 3.000 años.
Hijo, me quedo "pasmao" con lo de mi interpretación materialista histórica y marxista.
Y a los que han respondido que la teoría de la evolución está casi probada les digo que al menos en cuanto a hechos, ni los seres humanos tenemos constancia de ningún paso de una especie a otra, con tantas que hay, en los miles de años en los que nos estamos transmitiendo el conocimiento, ni los arquólogos han encontrado jamás una evolución del hombre, ni de los animales ni de las plantas. Como no haya sido en otros planetas y luego vinieran aquí, según propone alguno, aquí en la Tierra, ni rastro.
La Reina de Saba no parece que fuera blanca. Y suponiendo que tuviera un hijo con Salomón o con Hiram, el arquitecto, no fue entonces cuando se desarrolló la arquitectura etíope, sino 1.500 años después, en torno al año 1.000 de nuestra era, que es de cuando son las grandiosas construcciones eclesiásticas que conocemos y cuando yo hago la comparación con los nórdicos europeos.
En cuanto a Níger y otros lugares de África, creo que no tienen comparación con la cultura etíope y con un reino de 3.000 años.
Hijo, me quedo "pasmao" con lo de mi interpretación materialista histórica y marxista.
Y a los que han respondido que la teoría de la evolución está casi probada les digo que al menos en cuanto a hechos, ni los seres humanos tenemos constancia de ningún paso de una especie a otra, con tantas que hay, en los miles de años en los que nos estamos transmitiendo el conocimiento, ni los arquólogos han encontrado jamás una evolución del hombre, ni de los animales ni de las plantas. Como no haya sido en otros planetas y luego vinieran aquí, según propone alguno, aquí en la Tierra, ni rastro.

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Querido Manje: ¿cómo te atreves a ofender mi dignidad clerical? No practico el vicio solitario y más valdría hacerlo bajo una sotana que sentado en una rama, a la vista de todo el mundo, como tus antecesores primates en los que crees. No existe la evolución de las especies y el "transformismo" es lo que tú practicas algunos fines de semana por la zona de Chueca.
Ay, si te tuviera delante te mediría la espalda con mi cíngulo anudado, prenda y signo de mi castidad.
Así que la presencia de negros en Australia provenientes de África prueba la evolución que tú llamas transformismo. Pasmao, me quedo pasmao. Si llegan a conocer tan incontestable argumento los discípulos de Darwin que falsificaron un mono de Malta y lo exhibieron como el eslabón perdido en el Museo de Londres, limando ciertos huesos y aplicando vulgar barniz después, no habrían hecho el ridículo, como lo hago yo por debatir contigo.
Vale, que le tienes mucha afición a los barquitos. Hijo, pues a navegar, pero que te gusten los barcos de los piratas vikingos no demuestra que sean superiores ni inferiores, sino que se adaptaban al medio ambiente, al hábitat. Como los negros, los aztecas y todos los seres humanos. Si ese desarrollo era parejo en sus avances, aunque fuera con miles de años de diferencia, muestra la igualdad esencial de todos los seres humanos en sus aptitudes.
De la natación no pueden ser campeones los negros, hombre, porque al contacto con el agua se vuelven blancos. Pero mira, lo mismo decían los racistas con respecto al tenis y al golf, y ahí tienes a las hermanas Williams, imbatibles. Y antes Artur Ashe. Y a Tiger Woods en el golf y en la golfería, un verdadero campeón.
No desprecio a los de Malí ni a los de Níger. Simplemente establezco un factor de desarrollo y civilización en el cristianismo que explica el caso de Etiopía, que no tiene que ver en principio con Salomón y la Reina de Saba ni con Melenik, sino con el propio cristianismo. Lo que creyera el propio Melenik sobre la superioridad de los blancos no da explicación al hecho de que en torno al año 1000 de nuestra era (en torno, ahora no estoy escribiendo historia exacta), es por lo menos 1.500 años posterior a la existencia de Salomón, la Reina de Saba y Melenik.
Para los interesados en las discusiones sobre evolución basta darle a los buscadores en internet, porque si me pongo a explicar lo del escarabajo bombardero y mil argumentos e historias más, no acabamos y cambiamos de signo un foro que no está para eso.
Lo mismo digo de la historicidad de lo que cuenta el Antiguo Testamento. Desde Abraham, los personajes son plenamente históricos. Las cosas que les sucedieron, el cómo lo cuentan, puede dar lugar a interpretaciones. Como siempre, sigamos la interpretación de la única que tiene autoridad moral y espiritual para interpretar, que es la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera, fundada por Cristo y sucesora legítima de Pedro y los Apóstoles. Ahí están las "Notas" en todas las ediciones católicas. 2000 años de custodia de las Sagradas Escrituras y estudio concienzudo de las mismas así como del resto de los saberes humanos avalan su explicación.
Bueno, querido Manje, te pido perdón si te he ofendido en mis primeros párrafos, pero es que me ofuscó mucho tu irreverencia.
No te flagelaré con mi cíngulo anudado. Te echaré agua bendita, pero eso sí, antes el hisopo lo meto con el acetre en el frigorífico.
Ay, si te tuviera delante te mediría la espalda con mi cíngulo anudado, prenda y signo de mi castidad.
Así que la presencia de negros en Australia provenientes de África prueba la evolución que tú llamas transformismo. Pasmao, me quedo pasmao. Si llegan a conocer tan incontestable argumento los discípulos de Darwin que falsificaron un mono de Malta y lo exhibieron como el eslabón perdido en el Museo de Londres, limando ciertos huesos y aplicando vulgar barniz después, no habrían hecho el ridículo, como lo hago yo por debatir contigo.
Vale, que le tienes mucha afición a los barquitos. Hijo, pues a navegar, pero que te gusten los barcos de los piratas vikingos no demuestra que sean superiores ni inferiores, sino que se adaptaban al medio ambiente, al hábitat. Como los negros, los aztecas y todos los seres humanos. Si ese desarrollo era parejo en sus avances, aunque fuera con miles de años de diferencia, muestra la igualdad esencial de todos los seres humanos en sus aptitudes.
De la natación no pueden ser campeones los negros, hombre, porque al contacto con el agua se vuelven blancos. Pero mira, lo mismo decían los racistas con respecto al tenis y al golf, y ahí tienes a las hermanas Williams, imbatibles. Y antes Artur Ashe. Y a Tiger Woods en el golf y en la golfería, un verdadero campeón.
No desprecio a los de Malí ni a los de Níger. Simplemente establezco un factor de desarrollo y civilización en el cristianismo que explica el caso de Etiopía, que no tiene que ver en principio con Salomón y la Reina de Saba ni con Melenik, sino con el propio cristianismo. Lo que creyera el propio Melenik sobre la superioridad de los blancos no da explicación al hecho de que en torno al año 1000 de nuestra era (en torno, ahora no estoy escribiendo historia exacta), es por lo menos 1.500 años posterior a la existencia de Salomón, la Reina de Saba y Melenik.
Para los interesados en las discusiones sobre evolución basta darle a los buscadores en internet, porque si me pongo a explicar lo del escarabajo bombardero y mil argumentos e historias más, no acabamos y cambiamos de signo un foro que no está para eso.
Lo mismo digo de la historicidad de lo que cuenta el Antiguo Testamento. Desde Abraham, los personajes son plenamente históricos. Las cosas que les sucedieron, el cómo lo cuentan, puede dar lugar a interpretaciones. Como siempre, sigamos la interpretación de la única que tiene autoridad moral y espiritual para interpretar, que es la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera, fundada por Cristo y sucesora legítima de Pedro y los Apóstoles. Ahí están las "Notas" en todas las ediciones católicas. 2000 años de custodia de las Sagradas Escrituras y estudio concienzudo de las mismas así como del resto de los saberes humanos avalan su explicación.
Bueno, querido Manje, te pido perdón si te he ofendido en mis primeros párrafos, pero es que me ofuscó mucho tu irreverencia.
No te flagelaré con mi cíngulo anudado. Te echaré agua bendita, pero eso sí, antes el hisopo lo meto con el acetre en el frigorífico.

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Querido Hansec: Debe usted ser bastante mayorcito como para creer en los "polvos mágicos". De modo que algo sacratísimo como la unión indisoluble entre hombre y mujer por el matrimonio se rompe con un simple "polvo mágico" con la vecina del 4º.
Es tan irracional y tan blasfemo lo que usted dice siguiendo el "libre examen" del funesto Lutero y todos sus secuaces seguidores que se han dividido y subdividido hasta la saciedad, ofendiendo el nombre de cristiano, que resultaría cómico si no fuera tan impío y osado.
Así que Dios nos dice que dejára el hombre a su padre y a su madre y se unirá a la mujer y ya no serán dos, sino una sola carne. Y que lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. Pero a continuación usted y el protestantismo, surgido 1.500 años después que la Iglesia Católica, dicen que el mismo Jesús estableció que ese lazo sagrado se rompe con que uno de los dos vaya y fornique con alguien. ¡Qué barbaridad! ¡Pero qué barbaridad tan grande! Además, como la salvación viene por la sola fe y no hacen falta obras, haga uno lo que haga, fornicar, adulterar, matar, violar, sojuzgar, robar o lo que sea, la salvación está asegurada porque basta con creer que Jesús es Dios. Y ya está. ¿Alguien podía inventar religión más falsa y odiosa? ¿Alguien puede extrañarse de que donde ha triunfado esa secta hayan surgido los más horrendos vicios, se hayan legalizado los más horrendos crímenes y hayan nacido todas las ideologías más perniciosas y nefastas que ha conocido la humanidad? Todo de los países protestantes. Qué bien demuestra Menéndez Pelayo que no ha sucedido eso en la nación católica por excelencia, que es España, en su "Historia de los Heterodoxos". Por eso le odian también los protestantes. Claro que es inquisitorial, que es tanto como decir amigo de la verdad, de que no se inoculen en el cuerpo eclesial, pues la inquisición era solo para cristianos, errores y herejías, fuente de tantos conflictos, luchas y desgarros en el pasado. Eso se lo evitó a España la Santa Inquisición, convirtiéndose así nuestra Patria en abanderada de la Santa Religión y defensora a ultranza de la Iglesia y de la Fe, que sin nosotros habría perecido o quedado casi extinguida. Eso es lo que usted ataca aquí, en un foro patriota que se gloría precisamente de eso, de su catolicidad romana, santa y apostólica.
Sí, yo soy partidario de que los que enseñan la Fe Católica enseñen la Fe Católica y no engañen a la gente enseñando otras doctrinas. Por eso ataco a Tamayo y a los progresistas y defiendo a Munilla, que es el origen de este debate. Usted, encantado de que la Iglesia Católica quede debilitada, prefiere apoyar a los traidores. Yo, por mi parte, ataco a los traidores y defiendo a los legítimos pastores y el Magisterio auténtico. Y me complazco mucho en el despedazamiento que sufren los protestantes entre sí, con sus obispas y sus obispos maricas, con su adaptación mundana a todos los vicios, alegrándome de que muchos se den cuenta y se conviertan al catolicismo.
Valga lo anterior como un breve resumen de postura, pero quiero volver al divorcio.
Es contradictorio que Cristo establezca tan solemne principio y que se pueda dejar sin efecto con tan poco. Mucho más razonable es pensar que no hacía excepciones, según se traduzca la partícula salvo; o bien que quisiera decir que ese principio no valía cuando no se trataba de un matrimonio legítimo, sino de una fornicación o de un adulterio. Es decir, que lo indisoluble es el matrimonio legítimo y no cualquier unión entre hombre y mujer. Lo avala el empleo de la palabra "fornicación", pues si se tratara de un matrimonio legítimo no incurriría en fornicación, sino directamente en adulterio, al practicar la fornicación un hombre o una mujer legítimamente casados. Luego si es caso de "fornicación", es que no se trataba de un matrimonio legítimo, por definición.
Además, así lo entendió siempre la Iglesia, con la excepción incomprensible de algunas iglesias ortodoxas, que admiten el divorcio de un primer matrimonio y no admiten ninguno después. No se explica cómo puede se disoluble el primer matrimonio e indisoluble el siguiente.
En cuanto al caso de Rocío Jurado y Pedro Carrasco, no tengo acceso a las actas de la Rota. La Iglesia no se aparta de esta doctrina. Y si en algún caso algún juez eclesiástico o tribunal hubiera dictado sentencia en contra de este principio de la indisolubilidad, habría errado y pecado ese tribunal, pero la doctrina no cambia ni puede cambiar.
Es tan irracional y tan blasfemo lo que usted dice siguiendo el "libre examen" del funesto Lutero y todos sus secuaces seguidores que se han dividido y subdividido hasta la saciedad, ofendiendo el nombre de cristiano, que resultaría cómico si no fuera tan impío y osado.
Así que Dios nos dice que dejára el hombre a su padre y a su madre y se unirá a la mujer y ya no serán dos, sino una sola carne. Y que lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. Pero a continuación usted y el protestantismo, surgido 1.500 años después que la Iglesia Católica, dicen que el mismo Jesús estableció que ese lazo sagrado se rompe con que uno de los dos vaya y fornique con alguien. ¡Qué barbaridad! ¡Pero qué barbaridad tan grande! Además, como la salvación viene por la sola fe y no hacen falta obras, haga uno lo que haga, fornicar, adulterar, matar, violar, sojuzgar, robar o lo que sea, la salvación está asegurada porque basta con creer que Jesús es Dios. Y ya está. ¿Alguien podía inventar religión más falsa y odiosa? ¿Alguien puede extrañarse de que donde ha triunfado esa secta hayan surgido los más horrendos vicios, se hayan legalizado los más horrendos crímenes y hayan nacido todas las ideologías más perniciosas y nefastas que ha conocido la humanidad? Todo de los países protestantes. Qué bien demuestra Menéndez Pelayo que no ha sucedido eso en la nación católica por excelencia, que es España, en su "Historia de los Heterodoxos". Por eso le odian también los protestantes. Claro que es inquisitorial, que es tanto como decir amigo de la verdad, de que no se inoculen en el cuerpo eclesial, pues la inquisición era solo para cristianos, errores y herejías, fuente de tantos conflictos, luchas y desgarros en el pasado. Eso se lo evitó a España la Santa Inquisición, convirtiéndose así nuestra Patria en abanderada de la Santa Religión y defensora a ultranza de la Iglesia y de la Fe, que sin nosotros habría perecido o quedado casi extinguida. Eso es lo que usted ataca aquí, en un foro patriota que se gloría precisamente de eso, de su catolicidad romana, santa y apostólica.
Sí, yo soy partidario de que los que enseñan la Fe Católica enseñen la Fe Católica y no engañen a la gente enseñando otras doctrinas. Por eso ataco a Tamayo y a los progresistas y defiendo a Munilla, que es el origen de este debate. Usted, encantado de que la Iglesia Católica quede debilitada, prefiere apoyar a los traidores. Yo, por mi parte, ataco a los traidores y defiendo a los legítimos pastores y el Magisterio auténtico. Y me complazco mucho en el despedazamiento que sufren los protestantes entre sí, con sus obispas y sus obispos maricas, con su adaptación mundana a todos los vicios, alegrándome de que muchos se den cuenta y se conviertan al catolicismo.
Valga lo anterior como un breve resumen de postura, pero quiero volver al divorcio.
Es contradictorio que Cristo establezca tan solemne principio y que se pueda dejar sin efecto con tan poco. Mucho más razonable es pensar que no hacía excepciones, según se traduzca la partícula salvo; o bien que quisiera decir que ese principio no valía cuando no se trataba de un matrimonio legítimo, sino de una fornicación o de un adulterio. Es decir, que lo indisoluble es el matrimonio legítimo y no cualquier unión entre hombre y mujer. Lo avala el empleo de la palabra "fornicación", pues si se tratara de un matrimonio legítimo no incurriría en fornicación, sino directamente en adulterio, al practicar la fornicación un hombre o una mujer legítimamente casados. Luego si es caso de "fornicación", es que no se trataba de un matrimonio legítimo, por definición.
Además, así lo entendió siempre la Iglesia, con la excepción incomprensible de algunas iglesias ortodoxas, que admiten el divorcio de un primer matrimonio y no admiten ninguno después. No se explica cómo puede se disoluble el primer matrimonio e indisoluble el siguiente.
En cuanto al caso de Rocío Jurado y Pedro Carrasco, no tengo acceso a las actas de la Rota. La Iglesia no se aparta de esta doctrina. Y si en algún caso algún juez eclesiástico o tribunal hubiera dictado sentencia en contra de este principio de la indisolubilidad, habría errado y pecado ese tribunal, pero la doctrina no cambia ni puede cambiar.
Última edición por puertolas el Mar 2 Feb - 23:45:34, editado 1 vez

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
En mi opinión, los casos de Irak y Afganistán son radicalmente distintos. La guerra contra Irak fue injusta e inmoral, pero la de Afganistán es justa,
En Irak había un régimen que respetaba a los cristianos y tenía a raya al fundamentalismo islamico. Los Estados Unidos lo atacaron por dos motivos fundamentales: conquistar el petróleo y mantener la supremacía del dólar como moneda de pago, pues Sadam Husseín estaba dispuesto a cobrar en euros. El dólar sólo se sustenta en su imposición como moneda mundial de cambio. Es una imprenta que fabrica billetes y que todo el mundo debe usar. Si se acaba el negocio, se acaba el poder. Además, las razones que esgrimieron para entrar en guerra eran falsas: ni se fabricaban armas de destrucción masiva ni se apoyaba al terrorismo de Al Qaeda.
El ataque a Irak lo condenó el Papa y todos los Obispos del mundo, los irakíes y los españoles, como casi todos.
Otra cosa sería en el momento actual la situación de Irak, de facto, tras una guerra injusta e inmoral.
Pero la guerra de Afganistán fue justa porque albergaba a los dirigentes de Al Qaeda, destruía la cultura antigua, como la voladura de los budas gigantes y detenía a los misioneros cristianos. Así que existe la defensa propia y el derecho de "injerencia", del que ya he hablado otra vez, que esgrimen los demócratas ahora y que esgrimiremos los católicos cuando tengamos fuerzas para ello.
Esta consideración de la guerra de Afganistán como guerra justa se basa en la aceptación de que los atentados del 11-S en Nueva York, el 11-M en Madrid, el 7-J en Londres y los de Balí y otros, son obra del fundamentalismo islámico. Si fueran ataques de "falsa bandera", es decir, perpetrados por los servicios secretos judíos y americanos para justificar esa guerra justa, entonces la consideración cambiaría radicalmente. Pero yo parto de la primera premisa, de que existe Al Qaeda y el terrorismo fundamentalista islámico que ha declarado la guerra a Occidente. Si estoy equivocado, demuéstreseme y cambiaré mi criterio.
Es justo atacar, vencer, dominar y poner fuera de combate al agresor injusto que nos agrede. Y el terrorismo islámico es ese agresor injusto. Los que ponen bombas humanas en mercados y colegios, matándose ellos mismos, no pueden ser calificados de "resistentes", sino de "terroristas" y es nuestro deber atacarlos y vencerlos. Por eso, la presencia del ejército español es buena, justa y conveniente.
En cuanto a la presencia de soldados extranjeros en nuestro ejército, siempre se ha dado la figura de soldados a sueldo, incluidos nuestros legendarios tercios. Lo importante es que ese ejército cumpla su misión al servicio de la Patria y de altos ideales, no del mundialismo, no del poder oculto sin rostro.
En cuanto a los hispanoamericanos, yo no los considero extranjeros, sino hijos de la Hispanidad. Tienen nuestra misma religión, nuestra misma cultura, nuestra misma lengua, nuestros mismos apellidos e incluso nuestra misma sangre. Si además asumen la españolidad y quieren servir a España, a mí me parece muy requetebién y uno de los modos de recobrar el Imperio Hispánico, al que debemos volver a aspirar. Como enseñó Vázquez de Mella, recuperar Gibraltar, federación con Portugal y confederación con la Hispanidad.
Tenemos Voluntad de Imperio, no lo olvidemos. La Hispanidad es la proyección natural, histórica y política de España, su obra magna. Si olvidar nuestros lazos con la vieja Cristiandad europea y nuestras obligaciones con Africa, la Hispanidad es nuestro propio Imperio. Hasta los talibanes lo saben mejor que algunos foristas que se las dan de "patriotas". Por eso mataron a Juan Felipe Romero Meneses.
Otra cosa es la inmigración masiva, inconveniente, contraria a un verdadero desarrollo aquí y allí. Pero siempre preferible a la temible invasión musulmana que está a nuestras puertas y que ya está dentro. Ese es el peligro, a ver si nos damos cuenta.
Pero ojo, mucho cuidado, a todo el que muere con la Bandera de España, con el uniforme del ejército español, por España, un respeto y muy grande.
Juan Felipe Romero Meneses ¡¡¡ Presente !!!
En Irak había un régimen que respetaba a los cristianos y tenía a raya al fundamentalismo islamico. Los Estados Unidos lo atacaron por dos motivos fundamentales: conquistar el petróleo y mantener la supremacía del dólar como moneda de pago, pues Sadam Husseín estaba dispuesto a cobrar en euros. El dólar sólo se sustenta en su imposición como moneda mundial de cambio. Es una imprenta que fabrica billetes y que todo el mundo debe usar. Si se acaba el negocio, se acaba el poder. Además, las razones que esgrimieron para entrar en guerra eran falsas: ni se fabricaban armas de destrucción masiva ni se apoyaba al terrorismo de Al Qaeda.
El ataque a Irak lo condenó el Papa y todos los Obispos del mundo, los irakíes y los españoles, como casi todos.
Otra cosa sería en el momento actual la situación de Irak, de facto, tras una guerra injusta e inmoral.
Pero la guerra de Afganistán fue justa porque albergaba a los dirigentes de Al Qaeda, destruía la cultura antigua, como la voladura de los budas gigantes y detenía a los misioneros cristianos. Así que existe la defensa propia y el derecho de "injerencia", del que ya he hablado otra vez, que esgrimen los demócratas ahora y que esgrimiremos los católicos cuando tengamos fuerzas para ello.
Esta consideración de la guerra de Afganistán como guerra justa se basa en la aceptación de que los atentados del 11-S en Nueva York, el 11-M en Madrid, el 7-J en Londres y los de Balí y otros, son obra del fundamentalismo islámico. Si fueran ataques de "falsa bandera", es decir, perpetrados por los servicios secretos judíos y americanos para justificar esa guerra justa, entonces la consideración cambiaría radicalmente. Pero yo parto de la primera premisa, de que existe Al Qaeda y el terrorismo fundamentalista islámico que ha declarado la guerra a Occidente. Si estoy equivocado, demuéstreseme y cambiaré mi criterio.
Es justo atacar, vencer, dominar y poner fuera de combate al agresor injusto que nos agrede. Y el terrorismo islámico es ese agresor injusto. Los que ponen bombas humanas en mercados y colegios, matándose ellos mismos, no pueden ser calificados de "resistentes", sino de "terroristas" y es nuestro deber atacarlos y vencerlos. Por eso, la presencia del ejército español es buena, justa y conveniente.
En cuanto a la presencia de soldados extranjeros en nuestro ejército, siempre se ha dado la figura de soldados a sueldo, incluidos nuestros legendarios tercios. Lo importante es que ese ejército cumpla su misión al servicio de la Patria y de altos ideales, no del mundialismo, no del poder oculto sin rostro.
En cuanto a los hispanoamericanos, yo no los considero extranjeros, sino hijos de la Hispanidad. Tienen nuestra misma religión, nuestra misma cultura, nuestra misma lengua, nuestros mismos apellidos e incluso nuestra misma sangre. Si además asumen la españolidad y quieren servir a España, a mí me parece muy requetebién y uno de los modos de recobrar el Imperio Hispánico, al que debemos volver a aspirar. Como enseñó Vázquez de Mella, recuperar Gibraltar, federación con Portugal y confederación con la Hispanidad.
Tenemos Voluntad de Imperio, no lo olvidemos. La Hispanidad es la proyección natural, histórica y política de España, su obra magna. Si olvidar nuestros lazos con la vieja Cristiandad europea y nuestras obligaciones con Africa, la Hispanidad es nuestro propio Imperio. Hasta los talibanes lo saben mejor que algunos foristas que se las dan de "patriotas". Por eso mataron a Juan Felipe Romero Meneses.
Otra cosa es la inmigración masiva, inconveniente, contraria a un verdadero desarrollo aquí y allí. Pero siempre preferible a la temible invasión musulmana que está a nuestras puertas y que ya está dentro. Ese es el peligro, a ver si nos damos cuenta.
Pero ojo, mucho cuidado, a todo el que muere con la Bandera de España, con el uniforme del ejército español, por España, un respeto y muy grande.
Juan Felipe Romero Meneses ¡¡¡ Presente !!!

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Abad Speraindeo el Febrero 2nd, 2010 22:06
Querido Hansec: Debe usted ser bastante mayorcito como para creer en los “polvos mágicos”. De modo que algo sacratísimo como la unión indisoluble entre hombre y mujer por el matrimonio se rompe con un simple “polvo mágico” con la vecina del 4º.
Es tan irracional y tan blasfemo lo que usted dice siguiendo el “libre examen” del funesto Lutero y todos sus secuaces seguidores que se han dividido y subdividido hasta la saciedad, ofendiendo el nombre de cristiano, que resultaría cómico si no fuera tan impío y osado.
Así que Dios nos dice que dejára el hombre a su padre y a su madre y se unirá a la mujer y ya no serán dos, sino una sola carne. Y que lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. Pero a continuación usted y el protestantismo, surgido 1.500 años después que la Iglesia Católica, dicen que el mismo Jesús estableció que ese lazo sagrado se rompe con que uno de los dos vaya y fornique con alguien. ¡Qué barbaridad! ¡Pero qué barbaridad tan grande! Además, como la salvación viene por la sola fe y no hacen falta obras, haga uno lo que haga, fornicar, adulterar, matar, violar, sojuzgar, robar o lo que sea, la salvación está asegurada porque basta con creer que Jesús es Dios. Y ya está. ¿Alguien podía inventar religión más falsa y odiosa? ¿Alguien puede extrañarse de que donde ha triunfado esa secta hayan surgido los más horrendos vicios, se hayan legalizado los más horrendos crímenes y hayan nacido todas las ideologías más perniciosas y nefastas que ha conocido la humanidad? Todo de los países protestantes. Qué bien demuestra Menéndez Pelayo que no sucedido eso en la nación católica por excelencia, que es España, en su “Historia de los Heterodoxos”. Por eso le odian también los protestantes. Claro que es inquisitorial, que es tanto como decir amigo de la verdad, de que no se inoculen en el cuerpo eclesial, pues la inquisición era solo para cristianos, errores y herejías, fuente de tantos conflictos, luchas y desgarros en el pasado. Eso se lo evitó a España la Santa Inquisición, convirtiéndose así nuestra Patria en abanderada de la Santa Religión y defensora a ultranza de la Iglesia y de la Fe, que sin nosotros habría perecido o quedado casi extinguida. Eso es lo que usted ataca aquí, en un foro patriota que se gloría precisamente de eso, de su catolicidad romana, santa y apostólica.
Sí, yo soy partidario de que los que enseñan la Fe Católica enseñen la Fe Católica y no engañen a la gente enseñando otras doctrinas. Por eso ataco a Tamayo y a los progresistas y defiendo a Munilla, que es el origen de este debate. Usted, encantado de que la Iglesia Católica quede debilitada, prefiere apoyar a los traidores. Yo, por mi parte, ataco a los traidores y defiendo a los legítimos pastores y el Magisterio auténtico. Y me complazco mucho en el despedazamiento que sufren los protestantes entre sí, con sus obispas y sus obispos maricas, con su adaptación mundana a todos los vicios, alegrándome de que muchos se den cuenta y se conviertan al catolicismo.
Valga lo anterior como un breve resumen de postura, pero quiero volver al divorcio.
Es contradictorio que Cristo establezca tan solemne principio y que se pueda dejar sin efecto con tan poco. Mucho más razonable es pensar que no hacía excepciones, según se traduzca la partícula salvo; o bien que quisiera decir que ese principio no valía cuando no se trataba de un matrimonio legítimo, sino de una fornicación o de un adulterio. Es decir, que lo indisoluble es el matrimonio legítimo y no cualquier unión entre hombre y mujer. Lo avala el empleo de la palabra “fornicación”, pues si se tratara de un matrimonio legítimo no incurriría en fornicación, sino directamente en adulterio, al practicar la fornicación un hombre o una mujer legítimamente casados. Luego si es caso de “fornicación”, es que no se trataba de un matrimonio legítimo, por definición.
Además, así lo entendió siempre la Iglesia, con la excepción incomprensible de algunas iglesias ortodoxas, que admiten el divorcio de un primer matrimonio y no admiten ninguno después. No se explica cómo puede se disoluble el primer matrimonio e indisoluble el siguiente.
En cuanto al caso de Rocío Jurado y Pedro Carrasco, no tengo acceso a las actas de la Rota. La Iglesia no se aparta de esta doctrina. Y si en algún caso algún juez eclesiástico o tribunal hubiera dictado sentencia en contra de este principio de la indisolubilidad, habría errado y pecado ese tribunal, pero la doctrina no cambia ni puede cambiar.
Querido Hansec: Debe usted ser bastante mayorcito como para creer en los “polvos mágicos”. De modo que algo sacratísimo como la unión indisoluble entre hombre y mujer por el matrimonio se rompe con un simple “polvo mágico” con la vecina del 4º.
Es tan irracional y tan blasfemo lo que usted dice siguiendo el “libre examen” del funesto Lutero y todos sus secuaces seguidores que se han dividido y subdividido hasta la saciedad, ofendiendo el nombre de cristiano, que resultaría cómico si no fuera tan impío y osado.
Así que Dios nos dice que dejára el hombre a su padre y a su madre y se unirá a la mujer y ya no serán dos, sino una sola carne. Y que lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. Pero a continuación usted y el protestantismo, surgido 1.500 años después que la Iglesia Católica, dicen que el mismo Jesús estableció que ese lazo sagrado se rompe con que uno de los dos vaya y fornique con alguien. ¡Qué barbaridad! ¡Pero qué barbaridad tan grande! Además, como la salvación viene por la sola fe y no hacen falta obras, haga uno lo que haga, fornicar, adulterar, matar, violar, sojuzgar, robar o lo que sea, la salvación está asegurada porque basta con creer que Jesús es Dios. Y ya está. ¿Alguien podía inventar religión más falsa y odiosa? ¿Alguien puede extrañarse de que donde ha triunfado esa secta hayan surgido los más horrendos vicios, se hayan legalizado los más horrendos crímenes y hayan nacido todas las ideologías más perniciosas y nefastas que ha conocido la humanidad? Todo de los países protestantes. Qué bien demuestra Menéndez Pelayo que no sucedido eso en la nación católica por excelencia, que es España, en su “Historia de los Heterodoxos”. Por eso le odian también los protestantes. Claro que es inquisitorial, que es tanto como decir amigo de la verdad, de que no se inoculen en el cuerpo eclesial, pues la inquisición era solo para cristianos, errores y herejías, fuente de tantos conflictos, luchas y desgarros en el pasado. Eso se lo evitó a España la Santa Inquisición, convirtiéndose así nuestra Patria en abanderada de la Santa Religión y defensora a ultranza de la Iglesia y de la Fe, que sin nosotros habría perecido o quedado casi extinguida. Eso es lo que usted ataca aquí, en un foro patriota que se gloría precisamente de eso, de su catolicidad romana, santa y apostólica.
Sí, yo soy partidario de que los que enseñan la Fe Católica enseñen la Fe Católica y no engañen a la gente enseñando otras doctrinas. Por eso ataco a Tamayo y a los progresistas y defiendo a Munilla, que es el origen de este debate. Usted, encantado de que la Iglesia Católica quede debilitada, prefiere apoyar a los traidores. Yo, por mi parte, ataco a los traidores y defiendo a los legítimos pastores y el Magisterio auténtico. Y me complazco mucho en el despedazamiento que sufren los protestantes entre sí, con sus obispas y sus obispos maricas, con su adaptación mundana a todos los vicios, alegrándome de que muchos se den cuenta y se conviertan al catolicismo.
Valga lo anterior como un breve resumen de postura, pero quiero volver al divorcio.
Es contradictorio que Cristo establezca tan solemne principio y que se pueda dejar sin efecto con tan poco. Mucho más razonable es pensar que no hacía excepciones, según se traduzca la partícula salvo; o bien que quisiera decir que ese principio no valía cuando no se trataba de un matrimonio legítimo, sino de una fornicación o de un adulterio. Es decir, que lo indisoluble es el matrimonio legítimo y no cualquier unión entre hombre y mujer. Lo avala el empleo de la palabra “fornicación”, pues si se tratara de un matrimonio legítimo no incurriría en fornicación, sino directamente en adulterio, al practicar la fornicación un hombre o una mujer legítimamente casados. Luego si es caso de “fornicación”, es que no se trataba de un matrimonio legítimo, por definición.
Además, así lo entendió siempre la Iglesia, con la excepción incomprensible de algunas iglesias ortodoxas, que admiten el divorcio de un primer matrimonio y no admiten ninguno después. No se explica cómo puede se disoluble el primer matrimonio e indisoluble el siguiente.
En cuanto al caso de Rocío Jurado y Pedro Carrasco, no tengo acceso a las actas de la Rota. La Iglesia no se aparta de esta doctrina. Y si en algún caso algún juez eclesiástico o tribunal hubiera dictado sentencia en contra de este principio de la indisolubilidad, habría errado y pecado ese tribunal, pero la doctrina no cambia ni puede cambiar.

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
# Abad Speraindeo el Febrero 4th, 2010 20:30
Querido Hansec: Yo no creo que seas Testigo de Jehová, porque en una de tus respuestas aceptabas la Santísima Trinidad, pero sí que convendría que nos dijeras a qué confesión perteneces, pues tu negación del infierno aparentemente implícita en tu respuesta, me deja bastantes dudas.
Y volviendo la burra al trigo, queda meridianamente claro:
1.- Que Cristo establece una unión entre hombre y mujer por el matrimonio que ningún hombre tiene derecho a romper. Pasaje clarísimo.
2.- Que un segundo pasaje, no tan claro, sobre el caso de fornicación o adulterio, debe entenderse a la luz del primero y no al revés. Y una de dos, o se hace como dice la Iglesia Católica y como es la tradición del cristianismo durante 2.000 años, entendiendo que a
a) la partícula salvo debe traducirse como incluso
b) lo que no es indisolube es la unión adúltera, puesto que no es matrimonio.
Y que lo contrario, entender que en caso de fornicación y/o adulterio ese matrimonio puede romperse es, como bien dice Perez Oso, una invitación a hacerlo, una facilidad incomprensible, un “polvo mágico” para disolver lo indisoluble.
El caso del “privilegio paulino”, como el del matrimonio rato no consumado, son otros dos casos admitidos de siempre. El “privilegio paulino” existe porque así consta explícitamente y prevalece la Fe y la salvación del alma sobre el matrimonio con un infiel, siempre que ese matrimonio fuera previo a la conversión al cristianismo del fiel al que ese matrimonio le impide vivir la Fe. Hay una razón superior, “salus animarum suprema lex” (la salvación de las almas es la ley suprema).
Las doctrinas católicas tienen todas fundamentación bíblica, todas, sin excepción, pero la perspectiva católica es la contraria de la que usted intenta fijar. Jesucristo fundó su Iglesia. Que subsiste hasta el día de hoy, como El prometió, ininterrumpidamente desde los Apóstoles, con Pedro a la cabeza, y sus sucesores, hasta el día de hoy. Por el contrario, las sectas protestantes proceden de una herejía del siglo XVI, de unos rebeldes contrra la verdadera Iglesia. No creemos en la Iglesia porque lo diga la Palabra de Dios, la Sagrada Escritura. Sino que creemos que la Sagrada Escritura es la Palabra de Dios porque nos lo dice la Iglesia que fundó Cristo.
Como el sol y el canto del gallo. No sale el sol porque cante el gallo, sino que es el gallo el que canta porque va a salir el sol.
Por lo demás, como le voy a recordar en otra parte con respecto a César Vidal, a usted debería darle igual, pues que por el “libre examen”, como la justificación es por la sola Fe y creer en Cristo ya nos salva, los católicos nos salvamos por lo menos como todos los demás, ya que creemos en Cristo como Dios. De ahí su “indiferentismo”, que ya sé que en el fondo no es tal, pero sí lo es formalmente, que se extiende a las formas de gobierno y a la aceptación de la democracia. Todo son interpretaciones y usted respeta todas, naturalmente.
Pero yo no, yo inquiero, soy inquisidor, y busco la Verdad y no me conformo con falsedades, ni en religión ni en política.
Te molesta que los progresistas no den el paso de abandonar la Iglesia Católica. A mí también. A ti te parece que la consolidan. A mí que la socavan. Pero en todo caso, tengo derecho a la honestidad y a que nadie se presente disfrazado de lo que no es. Tengo derecho, como los fieles católicos, a que los sacerdotes, obispos y teólogos enseñen en los púlpitos, clases y publicaciones de la Iglesia Católica doctrinas católicas.
No me importa que las discutas tú, pero sí me importa que me presentes tu doctrina como católica (no digo que lo hagas, pero ellos sí).
# Abad Speraindeo el Febrero 4th, 2010 21:12
Querido Hansec: Responderé aquí al asunto César Vidal, pues no encuentro el hilo en el que lo explicaste.
Ese buen señor no es “santo de mi devoción”, pero no lo tengo por enemigo próximo, pues suele decir y divulgar cosas bastante buenas, como lo de las chekas y otros asuntos históricos.
Lo que me sorprende es esa incoherente y agresiva condena, tan en contraste con tu defensa de los Tamayo y compañía. A tí te parece de perlas lo de Tamayo. Claro, desde el “libre examen” y desde la “justificación por la sola Fe” se entiende tu defensa. Pero ¿por qué no aplicas el mismo criterio para César Vidal? El también interpreta a su manera. Y si es pecador, ¿qué? “Crede fortitudo, sed peca fotitudo”. Cree con todas tus fuerzas, peca con todas tus fuerzas. Lutero puro. ¿Qué más da que peque? ¡¡¡ Si cree !!! Si hace su libre interpretación, como tú. Por eso estás dispuesto a sostener tus tesis pero eres tan amigo de la libertad de expresión de los demás. Habría que verlo, serías el primero en cumplir eso de “Aborrezco sus ideas, pero daría la vida para que pueda expresarlas”.
Sin embargo los católicos sabemos muy bien de la falsedad de esos sofismas, en lo religioso y en lo político. La Verdad no puede condescender con el error, a lo sumo tolerarlo para no causar un mal mayor. Pero la Verdad es intransigente por su propia naturaleza. Cuando se cree en el “libre examen” hay que aceptar todas las interpretaciones, aunque se discutan. Cuando se cree en la democracia hay que aceptar todas las opiniones, aunque se discutan. No es así, claro. Por ejemplo, el nazismo no se puede ni discutir. Y yo preferiría discutirlo, como el comunismo y tantas otras cosas. Pero se discute lo que ellos quieren y con los interlocutores que ellos quieren (los del poder mundialista). Cuando se cree en el libre examen no hay que extrañarse de la multiplicidad de sectas. Cuando se cree en la democracia no hay que extrañarse de que la mitad más uno de los votos proscriban el culto a Dios, la matanza de inocentes que es el aborto, la eutanasia, la destrucción de los pueblos y naciones, el servicio sexual obligatorio o la reconstrucción virtual de nuestra historia.
Por eso y por mucho más yo no soy ni “protestante” del libre examen, ni “demócrata” del sufragio universal. Los que sí lo son reciban el dicterio de Vázquez de Mella:
“Alzáis tronos a las premisas y cadalsos a las conclusiones”.
Querido Hansec: Yo no creo que seas Testigo de Jehová, porque en una de tus respuestas aceptabas la Santísima Trinidad, pero sí que convendría que nos dijeras a qué confesión perteneces, pues tu negación del infierno aparentemente implícita en tu respuesta, me deja bastantes dudas.
Y volviendo la burra al trigo, queda meridianamente claro:
1.- Que Cristo establece una unión entre hombre y mujer por el matrimonio que ningún hombre tiene derecho a romper. Pasaje clarísimo.
2.- Que un segundo pasaje, no tan claro, sobre el caso de fornicación o adulterio, debe entenderse a la luz del primero y no al revés. Y una de dos, o se hace como dice la Iglesia Católica y como es la tradición del cristianismo durante 2.000 años, entendiendo que a
a) la partícula salvo debe traducirse como incluso
b) lo que no es indisolube es la unión adúltera, puesto que no es matrimonio.
Y que lo contrario, entender que en caso de fornicación y/o adulterio ese matrimonio puede romperse es, como bien dice Perez Oso, una invitación a hacerlo, una facilidad incomprensible, un “polvo mágico” para disolver lo indisoluble.
El caso del “privilegio paulino”, como el del matrimonio rato no consumado, son otros dos casos admitidos de siempre. El “privilegio paulino” existe porque así consta explícitamente y prevalece la Fe y la salvación del alma sobre el matrimonio con un infiel, siempre que ese matrimonio fuera previo a la conversión al cristianismo del fiel al que ese matrimonio le impide vivir la Fe. Hay una razón superior, “salus animarum suprema lex” (la salvación de las almas es la ley suprema).
Las doctrinas católicas tienen todas fundamentación bíblica, todas, sin excepción, pero la perspectiva católica es la contraria de la que usted intenta fijar. Jesucristo fundó su Iglesia. Que subsiste hasta el día de hoy, como El prometió, ininterrumpidamente desde los Apóstoles, con Pedro a la cabeza, y sus sucesores, hasta el día de hoy. Por el contrario, las sectas protestantes proceden de una herejía del siglo XVI, de unos rebeldes contrra la verdadera Iglesia. No creemos en la Iglesia porque lo diga la Palabra de Dios, la Sagrada Escritura. Sino que creemos que la Sagrada Escritura es la Palabra de Dios porque nos lo dice la Iglesia que fundó Cristo.
Como el sol y el canto del gallo. No sale el sol porque cante el gallo, sino que es el gallo el que canta porque va a salir el sol.
Por lo demás, como le voy a recordar en otra parte con respecto a César Vidal, a usted debería darle igual, pues que por el “libre examen”, como la justificación es por la sola Fe y creer en Cristo ya nos salva, los católicos nos salvamos por lo menos como todos los demás, ya que creemos en Cristo como Dios. De ahí su “indiferentismo”, que ya sé que en el fondo no es tal, pero sí lo es formalmente, que se extiende a las formas de gobierno y a la aceptación de la democracia. Todo son interpretaciones y usted respeta todas, naturalmente.
Pero yo no, yo inquiero, soy inquisidor, y busco la Verdad y no me conformo con falsedades, ni en religión ni en política.
Te molesta que los progresistas no den el paso de abandonar la Iglesia Católica. A mí también. A ti te parece que la consolidan. A mí que la socavan. Pero en todo caso, tengo derecho a la honestidad y a que nadie se presente disfrazado de lo que no es. Tengo derecho, como los fieles católicos, a que los sacerdotes, obispos y teólogos enseñen en los púlpitos, clases y publicaciones de la Iglesia Católica doctrinas católicas.
No me importa que las discutas tú, pero sí me importa que me presentes tu doctrina como católica (no digo que lo hagas, pero ellos sí).
# Abad Speraindeo el Febrero 4th, 2010 21:12
Querido Hansec: Responderé aquí al asunto César Vidal, pues no encuentro el hilo en el que lo explicaste.
Ese buen señor no es “santo de mi devoción”, pero no lo tengo por enemigo próximo, pues suele decir y divulgar cosas bastante buenas, como lo de las chekas y otros asuntos históricos.
Lo que me sorprende es esa incoherente y agresiva condena, tan en contraste con tu defensa de los Tamayo y compañía. A tí te parece de perlas lo de Tamayo. Claro, desde el “libre examen” y desde la “justificación por la sola Fe” se entiende tu defensa. Pero ¿por qué no aplicas el mismo criterio para César Vidal? El también interpreta a su manera. Y si es pecador, ¿qué? “Crede fortitudo, sed peca fotitudo”. Cree con todas tus fuerzas, peca con todas tus fuerzas. Lutero puro. ¿Qué más da que peque? ¡¡¡ Si cree !!! Si hace su libre interpretación, como tú. Por eso estás dispuesto a sostener tus tesis pero eres tan amigo de la libertad de expresión de los demás. Habría que verlo, serías el primero en cumplir eso de “Aborrezco sus ideas, pero daría la vida para que pueda expresarlas”.
Sin embargo los católicos sabemos muy bien de la falsedad de esos sofismas, en lo religioso y en lo político. La Verdad no puede condescender con el error, a lo sumo tolerarlo para no causar un mal mayor. Pero la Verdad es intransigente por su propia naturaleza. Cuando se cree en el “libre examen” hay que aceptar todas las interpretaciones, aunque se discutan. Cuando se cree en la democracia hay que aceptar todas las opiniones, aunque se discutan. No es así, claro. Por ejemplo, el nazismo no se puede ni discutir. Y yo preferiría discutirlo, como el comunismo y tantas otras cosas. Pero se discute lo que ellos quieren y con los interlocutores que ellos quieren (los del poder mundialista). Cuando se cree en el libre examen no hay que extrañarse de la multiplicidad de sectas. Cuando se cree en la democracia no hay que extrañarse de que la mitad más uno de los votos proscriban el culto a Dios, la matanza de inocentes que es el aborto, la eutanasia, la destrucción de los pueblos y naciones, el servicio sexual obligatorio o la reconstrucción virtual de nuestra historia.
Por eso y por mucho más yo no soy ni “protestante” del libre examen, ni “demócrata” del sufragio universal. Los que sí lo son reciban el dicterio de Vázquez de Mella:
“Alzáis tronos a las premisas y cadalsos a las conclusiones”.

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Abad Speraindeo el Febrero 4th, 2010 20:39
DU el Febrero 1st, 2010 11:29
El frikismo llega a su cenit cuando los nacional-católicos niegan la Teoría de la Evolución.
Estáis en la puta Edad Media y sois una auténtica lacra para los patriotas que intentan dar una imagen moderna.
DU: El “zipayismo” llega al colmo cuando los pobres colonizados y débiles mentalmente que se han dejado comer el coco les reprochan a los enteros y fuertes que no se hayan rendido ni dejado comer el coco por teorías como la de la evolución.
Si estamos en la Edad Media, época de luces y esplendor, cuando se crearon el románico y el gótico, las universidades, escuelas y hospitales, la Reconquista, las Cortes, los fueros, los ayuntamientos y tantas cosas gloriosas, tú estás en el paganismo y el barbarismo.
DU el Febrero 1st, 2010 11:29
El frikismo llega a su cenit cuando los nacional-católicos niegan la Teoría de la Evolución.
Estáis en la puta Edad Media y sois una auténtica lacra para los patriotas que intentan dar una imagen moderna.
DU: El “zipayismo” llega al colmo cuando los pobres colonizados y débiles mentalmente que se han dejado comer el coco les reprochan a los enteros y fuertes que no se hayan rendido ni dejado comer el coco por teorías como la de la evolución.
Si estamos en la Edad Media, época de luces y esplendor, cuando se crearon el románico y el gótico, las universidades, escuelas y hospitales, la Reconquista, las Cortes, los fueros, los ayuntamientos y tantas cosas gloriosas, tú estás en el paganismo y el barbarismo.

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Tengo que pner lo mejor del " Abad Sparaindeo" en el blog de djn, será algo interesante para que la gente lo lea de vez en cuando.
Hecho:
http://accionjuvenil.espanaforo.com/principal-f1/mensajes-del-abad-speraindeo-t2790.htm
http://blogdedjn.blogspot.com/
Hecho:
http://accionjuvenil.espanaforo.com/principal-f1/mensajes-del-abad-speraindeo-t2790.htm
http://blogdedjn.blogspot.com/
Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Querido Hansec: el círculo se va cerrando. Está claro que tu papel en este foro es hacer propaganda protestante y roer los fundamentos patrióticos de quienes aquí participan, socavando tanto sus principios como su disposición a la lucha, amparándote sólo en una supuesta coincidencia contra el mundialismo, mostrándote más radical que nadie en ese sentido. Pero ya hemos conocido a muchos de esos infiltrados, que parecen ser más radicales que nadie para llevar a todos al desastre.
Por eso coincides con los Tamayo y compañía, porque intentas debilitar a la Iglesia Católica, única y verdadera, fundada por Cristo. Ellos son más listos que tú, porque saben que sólo desde dentro se puede hacer, mientras que tú, exasperado, les reclamas que abandonen la nave de la Iglesia como signo de autenticidad.
Pues sí, querido Hansec, es tal y como te lo cuento: Jesucristo no dejó una Editorial como su sucesora. Ni siquiera estaba escrito el Nuevo Testamento, que se completó tan solo hacia el año 98 de nuestra era. Es decir, que desde el 33 hasta el 98 la Iglesia existió, iba ya por su tercer papa, con el apóstol Juan todavía vivo, y no se había terminado de escribir la Escritura. Al mismo tiempo, se escribían otros evangelios apócrifos. Sólo la Iglesia es la que nos dice cuales son los auténticos y cual es la interpretación que debe darse a lo que en ellos se contiene, pues es una sociedad viva y visible, asistida por el Espíritu Santo, que asiste a esa Iglesia, no a la sociedad de "cristianos bíblicos".
Jesucristo dejó una Iglesia visible, con 12 Apóstoles y un jefe entre ellos, Pedro, al que cambió su nombre de Simón por el de Cefas, Piedra o Pedro, y le dijo que "ya no eres Simón, sino Piedra, y sobre esta Piedra edificaré Yo mi Iglesia. Y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. Luego le mandó apacentar sus ovejas y sus corderos. Y le mandó confirmar a sus hermanos. Y le dijo también: "Yo te entrego la llave del Reino de los Cielos y lo que atares en la tierra, quedará atado en el cielo; y lo que desatares en la tierra, quedará desatado en el cielo". Así que está muy claro y así lo entendió la iglesia, que siguió sucediendo a aquellos Apóstoles y a aquel Pedro.
Siempre hubo herejías, desde los tiempos apostólicos, pero la única Iglesia de Cristo subsistió. Jesucristo no fundó una sociedad de "cristianos bíblicos", sino la Iglesia. Y no es otra que la Católica, la que tiene por Papa a Benedicto XVI y por Obispo de Madrid a Antonio María Rouco Varela.
Cristo no fundó varias iglesias, ni multitud de sectas, sino la Iglesia. Si fuera verdad que el Espíritu Santo es el que guía el "libre examen" o "libre interpretación", todos dirían lo mismo, pues Dios no puede ni engañarse ni engañarnos. Es así que cada uno dice cosas distintas, luego no son la Verdad, ni son del Espíritu Santo, sino cada uno de su propio caletre y entenderas, pasiones y concupiscencias. Pero eso sí, conformes en atacar y denostar a la iglesia Católica, como haces tú.
No Hansec, no cuelan tus errores.También el demonio quiso tentar a Jesús con la Biblia, con la Palabra de Dios. El demonio se reviste de ángel de luz, como haces tú. Pero los católicos conservamos muy bien el sentido común. Somos miembros de una iglesia bimilenaria, sin interrupción hasta nuestros días. Cada diócesis conserva el nombre de todos sus Obispos. Roma, el de todos sus Papas, y conserva los restos mortales de los Apóstoles. Y conserva la sucesión Apostólica, como también los Ortodoxos, aunque estos sean cismáticos, hayan rehusado desobedecer al Vicario de Cristo en la Tierra.
La Inmaculada Concepción de María está muy clara, ya se lo dice el Ángel Gabriel: "Llena eres de Gracia, el Señor es contigo", Santo Tomás de Aquino puso reparos a esa doctrina porque había libertad de discusión teológica, pero en todo caso la Doctrina la dictan los Papas infaliblemente, no los teólogos. Sin embargo, Santo Tomás ayudó a esclarecer este difícil asunto, que estaba en el corazón de los buenos cristianos, que ya tenían veneración por este atributo mariano, y la razón que encontraba no pequeñas dificultades para sostenerla, por razón de la universalidad del pecado original. Se puede leer sobre este tema un buen resumen en : http://www.filosofia.tk/oprhernandez/la_inmaculada_y_santo_tomas.htm
Del matrimonio y del divorcio ya están bien claras las posturas: o el matrimonio es indisoluble o los "polvos mágicos" anulan la indisolubilidad, absurdo insostenible.
Pero en cualquier caso, ni en este ni en los demás asuntos doctrinales podemos guiarnos por los herejes del siglo XVI y sus sucesores, como si la iglesia hubiese estado extinguida 1.500 años, hasta que la imprenta, Gutenberg y el monje renegado, en alianza con los ambiciosos príncipes protestantes que querían quedarse las propiedades de la iglesia, hicieran añicos el gran esfuerzo de la Cristiandad por vencer el acoso musulmán y vencerlo, lo que habría sucedido sin esa inmensa traición y esa impostura de aquel hereje al que tú sigues, no a Cristo, pues "quien a vosotros escucha, a Mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a Mí me recheza". Y esos vosotros son Pedro y los Apóstoles, la Iglesia Católica, la única verdadera, fundada por Cristo con la promesa de que seguiría existiendo hasta el fin de los tiempos. Tú dices que no, que desapareció corrompida y mezclada con el paganismo, hasta que un monje renegado empezó a interpretarla bien, por el estilo que tú. No cuela, Hansec, no cuela. Aquí somos católicos.
Por eso coincides con los Tamayo y compañía, porque intentas debilitar a la Iglesia Católica, única y verdadera, fundada por Cristo. Ellos son más listos que tú, porque saben que sólo desde dentro se puede hacer, mientras que tú, exasperado, les reclamas que abandonen la nave de la Iglesia como signo de autenticidad.
Pues sí, querido Hansec, es tal y como te lo cuento: Jesucristo no dejó una Editorial como su sucesora. Ni siquiera estaba escrito el Nuevo Testamento, que se completó tan solo hacia el año 98 de nuestra era. Es decir, que desde el 33 hasta el 98 la Iglesia existió, iba ya por su tercer papa, con el apóstol Juan todavía vivo, y no se había terminado de escribir la Escritura. Al mismo tiempo, se escribían otros evangelios apócrifos. Sólo la Iglesia es la que nos dice cuales son los auténticos y cual es la interpretación que debe darse a lo que en ellos se contiene, pues es una sociedad viva y visible, asistida por el Espíritu Santo, que asiste a esa Iglesia, no a la sociedad de "cristianos bíblicos".
Jesucristo dejó una Iglesia visible, con 12 Apóstoles y un jefe entre ellos, Pedro, al que cambió su nombre de Simón por el de Cefas, Piedra o Pedro, y le dijo que "ya no eres Simón, sino Piedra, y sobre esta Piedra edificaré Yo mi Iglesia. Y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. Luego le mandó apacentar sus ovejas y sus corderos. Y le mandó confirmar a sus hermanos. Y le dijo también: "Yo te entrego la llave del Reino de los Cielos y lo que atares en la tierra, quedará atado en el cielo; y lo que desatares en la tierra, quedará desatado en el cielo". Así que está muy claro y así lo entendió la iglesia, que siguió sucediendo a aquellos Apóstoles y a aquel Pedro.
Siempre hubo herejías, desde los tiempos apostólicos, pero la única Iglesia de Cristo subsistió. Jesucristo no fundó una sociedad de "cristianos bíblicos", sino la Iglesia. Y no es otra que la Católica, la que tiene por Papa a Benedicto XVI y por Obispo de Madrid a Antonio María Rouco Varela.
Cristo no fundó varias iglesias, ni multitud de sectas, sino la Iglesia. Si fuera verdad que el Espíritu Santo es el que guía el "libre examen" o "libre interpretación", todos dirían lo mismo, pues Dios no puede ni engañarse ni engañarnos. Es así que cada uno dice cosas distintas, luego no son la Verdad, ni son del Espíritu Santo, sino cada uno de su propio caletre y entenderas, pasiones y concupiscencias. Pero eso sí, conformes en atacar y denostar a la iglesia Católica, como haces tú.
No Hansec, no cuelan tus errores.También el demonio quiso tentar a Jesús con la Biblia, con la Palabra de Dios. El demonio se reviste de ángel de luz, como haces tú. Pero los católicos conservamos muy bien el sentido común. Somos miembros de una iglesia bimilenaria, sin interrupción hasta nuestros días. Cada diócesis conserva el nombre de todos sus Obispos. Roma, el de todos sus Papas, y conserva los restos mortales de los Apóstoles. Y conserva la sucesión Apostólica, como también los Ortodoxos, aunque estos sean cismáticos, hayan rehusado desobedecer al Vicario de Cristo en la Tierra.
La Inmaculada Concepción de María está muy clara, ya se lo dice el Ángel Gabriel: "Llena eres de Gracia, el Señor es contigo", Santo Tomás de Aquino puso reparos a esa doctrina porque había libertad de discusión teológica, pero en todo caso la Doctrina la dictan los Papas infaliblemente, no los teólogos. Sin embargo, Santo Tomás ayudó a esclarecer este difícil asunto, que estaba en el corazón de los buenos cristianos, que ya tenían veneración por este atributo mariano, y la razón que encontraba no pequeñas dificultades para sostenerla, por razón de la universalidad del pecado original. Se puede leer sobre este tema un buen resumen en : http://www.filosofia.tk/oprhernandez/la_inmaculada_y_santo_tomas.htm
Del matrimonio y del divorcio ya están bien claras las posturas: o el matrimonio es indisoluble o los "polvos mágicos" anulan la indisolubilidad, absurdo insostenible.
Pero en cualquier caso, ni en este ni en los demás asuntos doctrinales podemos guiarnos por los herejes del siglo XVI y sus sucesores, como si la iglesia hubiese estado extinguida 1.500 años, hasta que la imprenta, Gutenberg y el monje renegado, en alianza con los ambiciosos príncipes protestantes que querían quedarse las propiedades de la iglesia, hicieran añicos el gran esfuerzo de la Cristiandad por vencer el acoso musulmán y vencerlo, lo que habría sucedido sin esa inmensa traición y esa impostura de aquel hereje al que tú sigues, no a Cristo, pues "quien a vosotros escucha, a Mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a Mí me recheza". Y esos vosotros son Pedro y los Apóstoles, la Iglesia Católica, la única verdadera, fundada por Cristo con la promesa de que seguiría existiendo hasta el fin de los tiempos. Tú dices que no, que desapareció corrompida y mezclada con el paganismo, hasta que un monje renegado empezó a interpretarla bien, por el estilo que tú. No cuela, Hansec, no cuela. Aquí somos católicos.

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Re: Mensajes del Abad Speraindeo
Querido Hansec: Vamos a cerrar el círculo. Lo haré en este hilo porque no encuentro el de Afganistán, Irak y demás. Lo primero es que no estoy dispuesto a leer todos los mamotretos que me indiques, porque mi tiempo es oro. He leído algunos y no veo lógica ninguna en achacar al Papa incoherencia entre su condena moral del ataque a Irak y su pretendido apoyo al imperio mundialista, como si por condenar el ataque a Irak tuviera obligación de derrocar a Bush o algo así. Y la chorrada de ir como escudo humano a Bagdad es más propia de "La hora de José Mota", pues no sé cómo eso podría impedir un ataque. No atacarían el edificio o el barrio donde él estuviera, pero sí el resto. Y la misma exigencia se podía haber pedido a todos los demás, chavistas, gadafis, líderes musulmanes mundiales, protestantes varios e incluso al presidente de la sociedad de "cristianos bíblicos", que supongo que lo serás tú, y puestos a suponer, porque no te habrán aguantado en ninguna secta de las anteriores por las que hayas pasado, dada tu acritud crítica.
En cualquier caso, si son ilícitas todas las guerras y todas las respuestas armadas, según tu interpretación seudobíblica, daría igual que haya justificación o no para lo de Afganistán. Me presentas una serie de argumentos que no son despreciables, pero que son simples conjeturas, no pruebas, con algún fundamento, sí, pero no pruebas contundentes. Por eso yo debo seguir basándome en la versión más conocida y aceptada, no en conjeturas. El afán de golpear al capitalismo, a los occidentales y al judaísmo de paso, tiene mucha lógica. Pero que un gobierno organice esos atentados con miles de muertos para justificar la invasión de Afganistán, que no tiene riquezas que controlar, me parece esperpéntico como argumentación. Aunque repito, estoy dispuesto a cambiar de criterio con pruebas fundadas, no por conjeturas más o menos ingeniosas.
Pero lo grave es que condenas toda lucha armada, "per se". Te alejas también en esto de los grupos protestantes, como no sean esos mismos "Testigos de jehová", "cuáqueros" y algunos similares. Porque si algo caracterizó el protestantismo es su violencia dominadora, impidiéndole precisamente España su victoria por el esfuerzo de nuestros Tercios. Con esa condena, condenas también toda nuestra Reconquista, la Conquista de América, la lucha contra el Islam y el Protestantismo y nuestra Cruzada Nacional de Liberación, en la que los protestantes también estuvieron de parte de los rojos y no fueron molestados. Es decir,q ue condenas toda nuestra Historia, nuestra Patria y nuestro Patriotismo.
¿De verdad pensabas que no nos íbamos a dar cuenta, Hansec? Tú eres un enemigo infiltrado, que se camufla con ese radicalismo antimundialista que goza de las simpatías de muchos coforistas. Pero tienes mucho peligro, Hansec, y yo lo advierto públicamente a todos. Este Inquisidor se lo ha olido. Por lo que te decía en el mensaje anterior. Porque Satanás, aunque se revista de ángel de luz, es inconfundible. Quienes lo han podido ver y lo han contado, refieren que el olor a huevos podridos y a azufre es inconfundible. Y aunque se taparan la nariz, un escalofrío les recorre toda la médula espinal. Te conozco, bacalao, aunque vayas disfrazao.
Vade Retro, Hansec.
En cualquier caso, si son ilícitas todas las guerras y todas las respuestas armadas, según tu interpretación seudobíblica, daría igual que haya justificación o no para lo de Afganistán. Me presentas una serie de argumentos que no son despreciables, pero que son simples conjeturas, no pruebas, con algún fundamento, sí, pero no pruebas contundentes. Por eso yo debo seguir basándome en la versión más conocida y aceptada, no en conjeturas. El afán de golpear al capitalismo, a los occidentales y al judaísmo de paso, tiene mucha lógica. Pero que un gobierno organice esos atentados con miles de muertos para justificar la invasión de Afganistán, que no tiene riquezas que controlar, me parece esperpéntico como argumentación. Aunque repito, estoy dispuesto a cambiar de criterio con pruebas fundadas, no por conjeturas más o menos ingeniosas.
Pero lo grave es que condenas toda lucha armada, "per se". Te alejas también en esto de los grupos protestantes, como no sean esos mismos "Testigos de jehová", "cuáqueros" y algunos similares. Porque si algo caracterizó el protestantismo es su violencia dominadora, impidiéndole precisamente España su victoria por el esfuerzo de nuestros Tercios. Con esa condena, condenas también toda nuestra Reconquista, la Conquista de América, la lucha contra el Islam y el Protestantismo y nuestra Cruzada Nacional de Liberación, en la que los protestantes también estuvieron de parte de los rojos y no fueron molestados. Es decir,q ue condenas toda nuestra Historia, nuestra Patria y nuestro Patriotismo.
¿De verdad pensabas que no nos íbamos a dar cuenta, Hansec? Tú eres un enemigo infiltrado, que se camufla con ese radicalismo antimundialista que goza de las simpatías de muchos coforistas. Pero tienes mucho peligro, Hansec, y yo lo advierto públicamente a todos. Este Inquisidor se lo ha olido. Por lo que te decía en el mensaje anterior. Porque Satanás, aunque se revista de ángel de luz, es inconfundible. Quienes lo han podido ver y lo han contado, refieren que el olor a huevos podridos y a azufre es inconfundible. Y aunque se taparan la nariz, un escalofrío les recorre toda la médula espinal. Te conozco, bacalao, aunque vayas disfrazao.
Vade Retro, Hansec.

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