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 Serie EL ANTICRISTO (7ª Parte) La Conquista del Oro y Proletariad

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ascuas
CAMARADA CAMISA NUEVA
CAMARADA CAMISA NUEVA
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MensajeTema: Serie EL ANTICRISTO (7ª Parte) La Conquista del Oro y Proletariad   Miér 13 Nov - 14:17:24

A LA CONQUISTA DEL ORO Y DEL PROLETARIADO
La avaricia es el pecado capital de los judíos (Julio Meinvielle).
Esta es una verdad conocida y arraigada en el pueblo cristiano, lo comprueba la historia de los Hebreos. Aún en sus más grandes figuras se trasluce el amor a la riqueza.

Según Vries de Heekelingen, (en su obra: El Orgullo Judío, pag. 80), Israel en los comienzos de su historia disponia de un cúmulo enorme de oro y plata. Y Wernert Sombart plantea el interrogante ¿Qué fue de todos esos metales preciosos?
Los talmudistas llegaron a la conclusión de que permanecieron en gran parte en manos de Israel, bajo la forma de fortunas particulares.
Si la hipótesis es exacta, los judíos habrían dispuesto, desde que se inició la diáspora, de capitales muy importantes, que les permitían establecerse en todas partes como grandes comerciantes.

Pero en la diáspora la avaricia judaica sufrió una transformación, así siguiendo al abate judío converso Lémann (en La Question du Messie et le Concile du Vatican, pags. 76/7): "suscitóse en aquel momento una especie de consagración religiosa de su codicia: cada uno de ellos, atesorando riquezas, tenía el convencimiento de preparar el reino del Ungido Señor, al cual debían formar un séquito la gloria y la abundancia. La idea del Mesías y la persecución de la riqueza se entrelazaron y, durante siglos, el Mesías no solamente fue, hasta cierto punto, la excusa de la riqueza, sino también su alma, su aroma, su impulso"

No extraña entonces ver adquirir, en plena Edad Media, a las colectividades judías, preponderancia y dominio en las naciones cristianas mediante su riqueza.

En España, desde el X "los judíos adquirieron en poco tiempo riquezas fabulosas y una influencia considerable ... obteniendo los cargos públicos más importantes y gozando de favores excepcionales" (H. de Vries en Israel, su pasado, su porvenir, pag. 37).

En Francia, al final del XIII, "los depósitos de los judíos estaban llenos de trigo, sus almacenes de mercancías y sus arcas de oro y plata. Fueron propietarios de inmuebles, campos y viñedos, que eran trabajados por esclavos cristianos. La mitad de París pertenecía a judíos que además ocupaban los mejores puestos gubernamentales (Graetz, Historia de los Judíos, T II, pgas. 172).

En Inglaterra a inicios del XIII "adquirieron en Londres tales riquezas, que sus casas no eran inferiores a los palacios reales" (Graetz, ob. cit. pag. 265).

Pero en aquellos tiempos los pueblos cristianos, gobernados por reyes cristianos, podían y sabían reaccionar contra el dominio judío. Así Fernando el Católico en España, Felipe Augusto en Francia, Eduardo I en Inglaterra, cuando el yugo judaico se hacía demasiado pesado, les expulsaban de sus reinos.

Los judíos necesitaban, para imponerse a los cristianos, su "mesianismo de oro", atarlos en un sistema económico que hiciera posible el dominio financiero hebraico. Y lo consiguieron mediante el CAPITALISMO.

Siguiendo al padre J. Meinvielle : "el JUDÍO INTERNACIONAL HA CREADO EL CAPITALISMO INTERNACIONAL para tener en sus manos las riquezas internacionales"

Werner Sombart documenta, abrumadoramente, cómo los judíos han creado el Capitalismo y cómo sin ellos no se podría explicar este "Régimen Económico" (Les Juifs et la Vie Economique, Payot, París, 1923).

Y siguiendo al padre Julio Meinvielle (en El Judío, pag. 119):
"¿cuál es la esencia, el corazón, del régimen económico capitalista ...? el PRÉSTAMO A INTERÉS, el CRÉDITO ...
El préstamo a interés es maravilloso; con él se acrecienta el dinero. Pero se acrecienta ¿a costa de quién? a costa del trabajador, del productor.
Si así es, será inevitable que en un régimen económico donde esté en vigor el préstamo a interés la sociedad tenga que ser dividida en dos clases bien definidas: prestamistas y trabajadores.
La prestamista, que forzosamente tiene que irse enriqueciendo porque el dinero cada día se acrecienta con nueva e indefectible cría.
La trabajadora, que forzosamente tiene que irse empobreciendo, porque tiene que trabajar para sí y para los prestamistas y como estos vanse acrecentando, luego también tiene que acrecentarse el trabajo de los productores hasta que llegue un momento en que sus trabajos no cubran lo que deben a los prestamistas y entonces se van endeudando
¿Quién ha sido en todo tiempo el prestamista por excelencia? El judío internacional, el judío.
Luego en un régimen económico donde está en vigor el préstamo a interés, los judíos tienen el dinero como acreedores y los cristianos deben ser miserable deudores ...

Y ¿Qué ocurre en la economía actual?
Los no judíos cultivan la tierra, hacen florecer los campos, crean poderosos establecimientos agrícolas-ganaderos, levantan industrias, descubren y usan nuevas invenciones, hacen surgir de la tierra y el esfuerzo enormes riquezas, pero sin embargo son, en gran parte, miserables deudores.
Por su parte los judíos ni cultivan, ni inventan, ni producen pero son los dueños de todo ...
Ellos que no cultivan un grano de cereal tienen el monopolio mundial del trigo, del arroz, del lino, del algodón, la cebada y de todos sus derivados.
Ellos que no explotan ninguna mina son dueños de los yacimientos de hulla y petrolíferos, dueños de las minas de oro, plata, estaño, hierro, mercurio, hierro, de las fuerzas eléctricas.
Ellos que no saben fabricar más que artículos de calidad pobre, controlan las fábricas más importantes de todos los países.

El Espíritu Santo (Eccl. X, 19) dice que al dinero obedecen todas las cosas y los judíos, después de haber creado una economía toda ella en función del dinero, del acrecentamiento y multiplicación del dinero como último fin, han sabido quedarse con el dinero. Y así se han quedado con TODO, incluso con los gobiernos. Porque como estos siempre necesitan dinero, siempre son sumisos clientes de los judíos
(J. Meinvielle, ob. cit. pags. 114/8)

Y todo lo que afirma en su obra Meinvielle no es palabrería hueca o hipótesis, sino historia, muchas veces oculta, pero no por ello menos importante que la de las batallas y los cambios políticos. Más que historia, es la CLAVE de la historia contempóranea.

Con la revolución industrial que impondría el maquinismo y la revolución económica producida por el Capitalismo surgen los tres grandes grupos financieros judíos. Todos prosperan con las explotaciones carboníferas:
- los sefardíes (de origen español) cuya fortuna se cimenta con las minas de Gales.
- los ashkenazíes (origen alemán) apoyados en los yacimientos del Rhur, y
- los pollacks (origen polaco, ruso, húngaro y rumano) dueños del carbón de Silesia.
Los tres grupos son rivales entre sí y cada uno lucha por imponerse financieramente. Los peones de su ajedrez son los príncipes cristianos, pero todos sirven, pese a sus rivalidades, a la causa común del Judaísmo.
Así vemos a un sefardí: Pereyra con Napoleón III; a un ashkenazí, Rothschild con Cavour y a un pollack, Bleichoeder con Bismarck.
Todos disputándose el predominio; pero todos sirviendo al fin judío de la unidad italiana y alemana.
Tras la IGM cuando el dominio mundial parece asegurado para el Judaísmo, lo disputarán divididos los ashkenazís y pollacks pero que se unirán ante Hitler.

Desde el XVIII predominan definitivamente los Rothschild, símbolo de la finanza internacional judía. El fundador de la dinastía Amschell, originario de Frankfort, a inicios del siglo creó cuatro bancos estratégicamente situados en las principales ciudades europeas, al frente de cada uno de los cuales puso a un hijo: Salomón (Viena), Natahan (Londres), Carlos (Nápoles) y Jacobo (París). El primogénito Amschell II quedó en Francfort.
Así los Rothschild centralizaron casi totalmente, mediante lazos financieros y matrimoniales, la banca internacional israelita.
Segun Henry Ford en su obra El Judío Internacional,pag. 256: "los Rothschidl mediante la unión de otras familias de banqueros ganó tanto en importancia, que en total ya no se le puede caracterizar con el apellido de una sola familia, sino que hay que comprenderlo como la hegemonía de una raza compacta".

Es idea general que los Rothschild pasaron a la historia, pero según Paolo Zappa (1938): "en nuestros días los Rothschild no son ya tan poderosos como en la primera mitad del siglo pasado, cuando trataban e intimaban con el Rey de Inglaterra. Pero unidos con lazos de parentesco con los Sassoon, constituyen aún el grupo más importante de la economía británica; y unidos con Jacob Schiff a la banca judía de EEUU pueden controlar un tercio de la economía de dicho país. En Francia tienen las 3/5 partes de los consejos de Administración, por lo que podemos decir, sin equivocarnos, que los Rothschild son ahora menos aparentes pero más poderosos que nunca" (en Oro, cañones, democracias, pags. 23/4).
Es posible que el apellido Rothschild se haya diluido, alguna rama de su banca separados del tronco primitivo, pero la plutocracia judía que fundaron y simbolizaron sigue en pie.

Históricamente se les ve en Francia dirigiendo y financiando la Revolución, luego apoderándose de la Restauración que luego hacen caer. Los hemos visto en la Comuna.
Los vemos en Italia financiando a Cavour.
Los vemos en Inglaterra llegar a la Cámara de los Lores, adueñarse de La City (centro financiero mundial, con una milla cuadrada, donde se asientan los mayores bancos del mundo, dirigidos de forma independiente de Londres y de su rey, por un Lord Major que desde hace siglos nombran los Rothschild).
Carlos es nombrado cónsul general de Sicilia en Francfort.
Nathaniel lo es de Austria en Londres.
Amschell es Consejero de la Cámara Privada de Comercio de Prusia y luego cónsul de Baviera y banquero de la Corte, etc.
Austria, la católica Austria, los ennoblece y otorga título de Barón.
No sin razón en vísperas de la IGM la madre de los Rothschild respondió a la pregunta de si creía que habría guerra: "la habrá si mis hijos quieren"

¿Cuál es la causa?
El oro, que todo lo puede. Todos los gobiernos eran sus deudores y no podían negarles nada. Los honores y títulos solo fueron el aspecto exterior y visible de su inmenso y despótico poderío. El otro fue el de ser los rectores de la política europea.
Los Rothschild fueron los auténticos creadores de la soberanía del oro, es decir, de la PLUTOCRACIA. Con ellos el Judaísmo, mediante su Banca Internacional, comenzó a regir los destinos del mundo.

Entonces se produce un hecho sorprendente. Los judíos, creadores y principales beneficiarios del Capitalismo, lanzan al mundo una ola de anticapitalismo. Apoderándose del oro crearon el proletariado. Luego se apoderaron del proletariado mediante el SOCIALISMO.

Hubo una finalidad bien calculada. Baruch Levy la explica (en La Revue de París, 1 junio 1928) en carta a Karl Marx: "todos los gobiernos de las naciones que formen la República Universal pasarán fácilmente a las manos de los israelitas gracias a la victoria del proletariado. Entonces podrán suprimir la propiedad privada individual los gobernantes judíos que administrarán en todas partes la fortuna pública. Así se realizarán las promesas del Talmud de que, cuando el tiempo del Mesías haya llegado, los judíos tendrán bajo sus llaves los bienes de todos los pueblos del mundo".

Esta trama judaica es tan fantástica que podría parecer irreal de no corroborarse históricamente. Dejemos que la historia nos hable por boca de los propios judíos, dice Alfred Nossig (en Integrales judentum, pags. 74/6):
"el movimiento socialista moderno es, en su mayor parte, obra de los judíos; los judíos fueron los que imprimieron en él la marca de su cerebro; igualmente fueron judíos los que tuvieron parte preponderante en la dirección de las primeras repúblicas socialistas".

Otro banquero, masón y judío, Bernard Lazare, es aún más explícito: "la acción y la influencia de los judíos en el socialismo contemporáneo fue y es, como se sabe, muy grande".

Y cita Delassus (en La Conjuration Antichretienne, T III, pag. 1201): "Es Marx quien dio el impulso a la Internacional mediante el manifiesto de 1847 redactado por él y Engels ... Marx fue el instigador del mitin obrero celebrado en Londres en 1864, de donde surgió la Asociación. Los judíos fueron en ella numerosos y solamente en el Consejo General se encuentra a Carlos Marx, secretario para Alemania, y a James Cohen, secretario para Dinamarca. Fuera de Marx y Cohen, están Newmayer, secretario de la Oficina de Correspondencia de Austria; Fribourg, uno de los directores de la Federación parisiense, Loeb, Haltmayer, Lazare y Aramand Levy.
León Frankel dirigió la sección alemana en París; Cohen delegado de laAsoiación de cigarreros de Londres, Coenen, etc. todos tuvieron su papel durante la Comuna donde había más correligionarios.
En cuanto a la organización del Partido Socialista: Marx y Lasalle en Alemania; Aharón Libermann y Adler en Austria, Dobrajanu Gherea en Rumania, Gompers, Kahan y de Lion en los EEUU, fueron y son aún los directores e iniciadores.
Los judíos rusos merecen lugar aparte, los jóvenes estudiantes apenas escapados del guettho participaron en la agitación nihilista; algunas mujeres entre ellos sacrificaron su vida a la causa emancipadora, y junto a éstos médicos y abogados israelitas. También una masa importante de refugiados comerciantes, artesanos, que han fundado en Londres y New York importantes aglomeraciones obreras, centros de propaganda socialista, comunista y anarquista
".

Lo que Lazare afirma en la I Internacional es aplicable a las siguientes. Así lo hacían en 1924 en la "Revue Internationale des Societés Secretes): "La Internacional roja comprende:
a) la segunda Internacional (la de Bélgica, judío Vardervelde).
b) la Internacional nº 2 (la de Viena, judío Adler).
c) La III Internacional o Internacional Comunista (de Moscú, judíos: Apfelbaum y Radek)
Y añadía a esta hidra de tres cabezas, que para más comodidad obran separadamente, se grega e Profintern (Oficina Internacional de las Asociaciones Profesionales) con sede en Amsterdam y dicta la palabra judaica a los sindicatos no afiliados aún al bolchevismo" (Maximovich, ob. cit. pag. 148).

Judío por su espíritu, judío por sus fundadores, judío por sus directores, judío en sus núcleos más importantes, el MARXISMO lo fue también por su financiación.
Y aquí está otro vínculo visible entre Capitalismo Internacional Judío y Marxismo Internacional no menos judío.

"Cuando en 1876 se funda, en Londres, la organización terrorista que finaliza la vida de Alejandro II, encabezada por los judíos Libermann, goldemberg, Zukerman y otros, "los capitales recolectados para eso eran enormes" como dice Maximovich y añade: "un año antes del crimen, en una nota secreta del Ministerio del Interior, del 6 de abril de 1880, fue expuesto, de acuerdo con los datos recibidos en la IIIª Sección de la secretaría particular de S.M. que al kahal mundial judío se adhirieron todos los judíos capitalistas, aportando más o menos importantes sumas de dinero: que los judíos ... hacen una ayuda material al partido revolucionario".

Y esa ayuda no se produce sólo en Rusia, sino en todo el mundo judío. Son las altas cabezas de la Finanza Internacional Judía quienes permitieron de inmediato al colectivismo extenderse y prosperar, subvencionando y fundando los diarios mediante los que se propaga su doctrina en las masas. La prensa colectivista está en manos de los judíos en todos los países del mundo y es sabido que entre nosotros (se refiere a Francia) L'Humanité, órgano de Jaurés, fue fundado con los capitales proporcionados por doce judíos, uno por cada tribu (dice Urbain Gohier en el Terreur Juif).

¿Cómo se explica esa connivencia entre Capitalismo Internacional y Marxismo Internacional?
Porque el anticapitalismo que pregona el comunismo, marxismo, etc. es contra el capitalismo no judío. Es decir, el SUPRACAPITALISMO y omnipresente capitalismo internacional judío planea adueñarse de TODO el capitalismo no judío.

Así, en el París de la Comuna, a la casa Rothschild se le respetaron todas sus propiedades (no menos de 145 inmuebles) mientras que los de no judíos eran saqueados, incendiados, destruídos.

En Rusia el capital judío no fue tocado y ciertos financieros judíos se aprovecharon de las angustias populares para apoderarse de todas las riquezas de la propiedad pública (Henry Ford, ob. cit. pag. 223).

Según Henry Ford: "la verdad escueta es que la alta finanza judía de todos los países está interesada en el bolchevismo como empresa internacional judía ... El bolchevismo no ha suprimido el capitalismo: solo traslada los capitales de propietarios no judíos a manos judías, y este es, en efecto, el único y exclusivo objeto, tanto del SOCIALISMO como del ANARQUISMO o del BOLCHEVISMO" (ob. cit. pags. 224 y 428)

He ahí la clave del enigma. CAPITALISMO y MARXISMO son las dos polos del mismo poderoso imán que empuñado por el Judío se cierne sobre las ya escuálidas riquezas de los pueblos cristianos.



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