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 Serie Gibraltar (1ª Parte): Tres Siglos de Oprobio y Traiciones

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ascuas
CAMARADA CAMISA NUEVA
CAMARADA CAMISA NUEVA
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MensajeTema: Serie Gibraltar (1ª Parte): Tres Siglos de Oprobio y Traiciones   Lun 22 Jun - 0:11:12

HISTORIA DE GIBRALTAR, Tres Siglos de Oprobio y Traiciones.




Primera Parte : INTRODUCCIÓN.

En un momento en que los ingleses estaban asustados y arrinconados en su tristísima isla, urdían sus flotas piratas, concebidas no para proteger la Cristiandad, sino para saquearla al igual que hicieron con el resto del mundo durante siglos.

La caída de Gibraltar marca el hito, el punto de inflexión, de la caída de España por el sumidero de la Historia, por lo que su recuperación bien podría significar todo lo contrario, lo que añora todo buen patriota, volver a ver nuestra Nación subida al carro de la Historia, al lugar que nos merecemos y de donde nos han expulsado los pérfidos anglosajones, cipayos y bajo órdenes de otros intereses, aunque hoy se postulan como nuestros aliados pero de los que no lo somos, más bien somos el perrito faldero que mueve la colita y acepta una postura sumisa ante la cual no recibimos más que patadas, desprecios y maltratos del amo avariento y desalmado.

Mucha sangre se ha vertido por esta justa causa, sangre que nos exige un esfuerzo, al menos uno mínimo de comprensión de lo sucedido. Acto irrenunciable para los españoles, pero también para los hispanoamericanos en general, pues también concierne a Argentina (Malvinas), a Venezuela (Esequivo), a Guatemala (Belize) … a México e incluso a Irlanda.

Las guerras ahora no se plantean en términos bélicos, sino económicos.
Hoy Gibraltar es la capital de la UE del
· contrabando,
· líder de la Internacional de Paraísos Fiscales,
· cueva de los nuevos piratas del tercer milenio, de sus Hedge Funds, de sus Oveseas (fondos buitres) pero que tiene el mismo espíritu de los que asolaban puertos, campos y villas en el pasado, de toda esa ponzoña del dinero criminal que ahoga nuestras vidas enriqueciendo las suyas … ya no sólo es una desgracia de España, también lo es para el mundo entero que sufre la especulación y rapiña de sus “modus vivendi”.


Cayendo el Peñón caerán muchos enemigos de España, empezando por su traidora clase politica … ha nacido una esperanza y las esperanzas mueven los corazones nobles, corazones que se entusiasman … no olvidemos que así se creó España … y el mundo se nos quedó pequeño.

España es un león dormido, anestesiado por la ponzoña de sus enemigos, pero tanta provocación está empezando a desperezarnos, incluso despertarnos y los que amamos la Historia de España sabemos lo que eso puede significar.

El Peñón siempre ha estado condicionado por su situación geográfica y orografía. Tiene una gran importancia estratégica como boca, de entrada y salida, del Mediterráneo y como paso entre dos continentes, europeo y africano. Es uno de los enclaves estratégicos más importantes del mundo por el que pasan anualmente más de 100.000 barcos y más de cinco millones de personas entre continente y continente.

Con unos 6 km2 (un tercio, 2 Km2, ampliados desde Utrech) está dominado por el Peñón calcáreo de 426 ms. de altitud. Cuenta con numerosas grutas naturales y toda una serie de galerías y túneles construídos por los británicos, unos de uso militar, otros para abastecimiento de agua.

Actualmente Gibraltar es un territorio de ultramar, dependiente del Reino Unido, alberga unos 31.000 habitantes (unos 2.000 no británicos) y más de 90.000 empresas.

El Estrecho de Gibraltar, históricamente, se ha comportado como una válvula que comunica cámaras de presión enfrentadas: Norte-Sur y Oriente-Occidente.
El flujo de fuerzas humanas en expansión, pasa en una dirección o en otra, en función de que la presión sea mayor en un lado o en otro y su importancia estratégica lo ha hecho teatro de numerosas acciones bélicas.

En el ensayo denominaremos, por simplicidad y comodidad como Inglaterra a Gran Bretaña y al Reino Unido aunque no son lo mismo. Y No olvidamos que el Rey de Inglaterra es el Jefe de Estado de otros 16 países en total, incluidos Canadá y Australia, y cabeza de la organización de la Commonwealth (of Nations), gran parte, como el propio Gibraltar son paraísos fiscales.
El autor tampoco usará el término “Roca” para referirse al Peñón por su connotación inglesa y protestante.




GIBRALTAR HASTA LA GUERRA DE SUCESIÓN.
En varias de sus cuevas hay restos del hombre de Neardenthal con unos 30.000 años de antigüedad y pinturas rupestres.

Fenicios (950 años antes de Cristo) y cartagineses visitaron el Peñón pero no se asentaron en él. De esta época procede su primera denominación: Alube.
Platón hace mención a las “columnas de Hércules” (hay dos montes Hacho, un en Ceuta, otro en Gibraltar).
Los romanos que denominaron a Gibraltar como Mons Calpe consideraron esas columnas como el fin del mundo conocido, de su Mare Nostrum, del Non Plus Ultra (nada más allá) columnas y lema que permanecen aún hoy unidas a nuesto escudo nacional (y por extensión en el signo del $ americano que las tomó prestadas del real de a ocho, o peso de plata, español moneda muy usada en América).

En el 69 tras Cristo, el emperador Otón agregó la provincia imperial de Mauritania Tingitana (capital en Tánger, Tingis) a la provincia bética de la Hispania Ulterior y al convento jurídico de Cádiz llamándola Hispania Transfretana (más allá del fretum: estrecho), así las dos orillas conocieron, por primera vez la unidad política reflejando la unidad estratégica de la que forman parte.j

A inicios del siglo V, con la decadencia del imperio romano, los Vándalos pasaron el Estrecho (429) ocupando el Norte de África. Desaparecido el poder romano la Mauritania Tingitana siguió formando parte de Hispania visigoda hasta la invasión árabe.
Entre medias hubo un lapso de ocupación de ambas orillas del Estrecho, incluidas Baleares, Andalucía y Levante, fruto de la guerra civil entre Agila y Atanagildo por parte del Imperio Bizantino (entre 552 y 615 en que Málaga era la capital de la España bizantina) y agrupados en la provincia de Spania.

La invasión árabe (711) comienza con el desembarco, cerca de Tarifa (tras varias correrías previas), desde Ceuta fruto de TRAICIONES y divisiones internas en las que tuvieron papel fundamental los judíos. Por lo que no precisó batalla naval y permitió la ocupación del Peñón como cabeza de puente segura.

Así la Julia Calpe hispano-romana se transformó en Jebel (Gébel-al-Tarik) en memoria del caudillo árabe Tarik, lugarteniente de Musa ben Nusayr que inició la conquista de la Península y edificó en ese lugar un pequeño castillo defensivo.
Y de esa denominación árabe Gebel el Tarik deriva el topónimo cristiano de Gibraltar.

Según la Historia Militar de Gibraltar (Agustín Alcázar, CSED, Madrid, 2013, pg 29): “la esencia judía, dispersión e infiltración en el poder es anterior a la era cristiana, son conocidos los casos de José en Egipto y del tesorero de la reina de Etiopía (Hechos, 8).
Los judíos han penetrado todos los países por lo que es difícil encontrar algún lugar del mundo e el que no hayan entrado y donde no estén poderosamente establecidos
.

En su obra Biblioteca Histórica, Diódoro Sículo (50 a de Cristo) ya decía: “los judíos tratan a las otras gentes como enemigos e INFERIORES … la usura es su práctica de prestar dinero con excesiva tasa de interés, lo que ha causado, durante siglos, la pobreza y miseria de los gentiles, y ha supuesto una fuerte condena para los judíos

O Cicerón (en el 58 a de Cristo) en su Oratorio Pro Flaco decía de los judíos: “vosotros sabéis cuan considerable es su número, cuán unidos están, cuanta influencia tienen en nuestras asambleas
El emperador Claudio debió su cetro, fundamentalmente, a Marco Julio Agripa (10 a de C) que era nieto de Herodes el Grande al que luego elevó como rey (Herodes) Agripa I.

En el 1160, el Califa de Marruecos Abdul Mamen ordena construir la fortaleza y ciudad amurallada de ese nombre que inicialmente denominaban Medinat-alFatha (ciudad de la victoria).

Así el Peñón contempló el trasiego de almorávides, almohades y benimerines, y tras 600 años de su conquista por Tarik, D. Alonso Pérez de Guzmán: GUZMÁN EL BUENO, la reconquista el 12 de septiembre de 1309 bajo el reinado de Fernando IV de Castilla y durante el sitio de Algeciras, con el apoyo de barcos aragoneses que completaron el cerco.

En 1333 la rendición por el venal y corrupto Vasco Pérez de Meira a Abad al-Málik, hijo del Sultán de Fez, trajo un nuevo y último período musulmán. Hubo sitios, batallas y ataques, castellanos y aragoneses. En 1407 el combate naval en la bahía de Algeciras da la victoria a la armada conjunta castellano-leonesa sobre la armada conjunta de de los reinos de Tremecén, Túnez y Granada. La ocupación musulmana finaliza en 1462 con la conquista, definitiva, por Alonso de Arcos al servicio de Juan Alonso de Guzmán, Duque de Medina Sidonia a cuyo señoría quedó adscrito hasta 1502 en que se incorpora la plaza de Gibraltar a la Corona. En 1464 Enrique IV se proclama rey de Gibraltar.

Isabel la Católica concedió a la del Peñón el título de “Noble y más Leal Ciudad de Gibraltar, llave de España” dejando en su testamento el mandato, a sus descendientes, de que no cedieran nunca Gibraltar y no cesaran en la conquista del Norte de África.

Desde siempre, los reyes de Castilla, como herederos de la monarquía visigoda, reivindicaron, con RAZONES HISTÓRICAS Y JURÍDICAS, la Mauritinia Tingitana.

En 1344 el Papa Clemente VI reconoció estos derechos con ocasión de la disputa de las Islas Canarias considerando que eran territorios anejos a la Mauritania Tingitana.

Luego Portugal, en el tratado de Sintra, 18 septiembre de 1509, también reconocería los derechos de Castilla sobre la parte Norte del reinado de Fez y Orán.
Desde ese momento España contuvo la expansión hacia occidente de turcos y berberiscos.

Esa presión del Mediterráneo hacia el Atlántico, y la Norte-Sur española la dominó España en el XVI con importantes combates como los de Lepanto, La Goleta, Gelbes, Orán, Peñón de Vélez, etc.

En el XVI no era fácil vivir en Gibraltar, convertido en fortaleza y santuario de Nª Señora de Europa (levantada sobre una vieja mezquita) lo que queda reflejado en que los condenados del recién conquistado reino de Granada tenían la opción de cumplir sus penas en galeras o servir en la guarnición de Gibraltar.

Durante 1590 y dentro del escenario de la guerra anglo-holandesa vs. España de 1585 a 1604, de la que queda el triste recuerdo de la derrota de la Armada Invencible, hubo una batalla naval en el Estrecho de Gibraltar, también en este caso con victoria inglesa. Serían dos de las pocas victorias de la armada inglesa sobre la española que se convertiría en la dueña y señora de los mares y oceános del mundo durante años e inflingiría a ingleses, piratas, corsarios, holandeses, turcos y berberiscos numerosas y grandes derrotas.

Durante la Guerra de Flandes, el almirante holandés Jacob Heemskerk forzaría el puerto de Gibraltar (25 abril 1607) y destruiría una flotilla de 21 barcos aunque pagaría con su vida durante el combate.
Hay que recordar, una vez más, que Flandes era PROVINCIA española POR DERECHO (Carlos de España y Alemania), los insurrectos e invasores eran los Holandeses y germanos protestantes, auspiciados y financiados por judíos asentados en el Norte de Europa e Inglaterra.

El 10 de agosto de 1621, ante Ceuta, nueve barcos españoles, al mando de D. Fadrique de Toledo, derrotarían a fuerzas muy superiores de 31 barcos holandeses.

La primera flota inglesa en adentrarse en el Mediterráneo lo hizo en 1620 para proteger su comercio marítimo, y en 1625 el coronel Henry Bruce presenta al Príncipe de Gales un proyecto de ocupación de Gibraltar.

Finalizada la guerra de los 30 años, con la independencia de Portugal y Holanda, los ingleses pretenden las posesiones españolas (Paz de la Haya), y lo volverían a intentar con la guerra de los nueve años (Paz de Rijswichk, 1697).

Lord Cromwell, puritano y regicida, reasienta los judíos en Inglaterra (tras sus expulsiones anteriores) en 1290. Será la reencarnación del espíritu protestante inglés: judío furibundo enemigo de la Iglesia católica romana y, por ende, de España y su ambicionado Imperio.

Según el Historiador Philip W. Powell (en su obra: Árbol de Odio: La Leyenda Negra y sus consecuencias …, 1991): “tras salir de España muchos judíos van a Italia, países musulmanes, Países Bajos, Alemania y Francia, lugares donde surge y es fomentada la PROPAGANDA y ACCIÓN ANTIESPAÑOLA. En sus nuevos lares los judíos hacen cuanto está en su mano para dañar el prestigio y el comercio español, ayudan a los musulmanes para desquitarse por la pérdida de Granada.

Además la erudicción judía y su dialéctica teológica es puesta al servicio de LA REVOLUCIÓN protestante que tanto dañó a España … una extensión del espionaje judío es la estrecha relación entre los sefarditas holandeses y el establecimiento de éstos en Inglaterra en el XVII, en vísperas de la ofensiva cromwelliana contra las Indias Occidentales españolas. Cromwell supo aprovechar los servicios de los espías judíos, duchos en las lenguas y contactos secretos valiosos, para hacer efectivos sus ataques … antes de finales del XVII, la acción hebrea contra España se había proyectado a lo largo de tres líneas principales:
- extensa e influyente actividad PROPAGANDÍSTICA antiespañola.
- acción en el comercio y espionaje a favor de los enemigos de España en la guerra, comercio y diplomacia.
- intensiva promoción de la mixtura: anti-Roma y anti-España, haciéndo sinónimos ambos términos y acciones.
Finalmente muchos judíos cortesanos (Hofjugen) “ingleses” eran judíos marranos”.


Ya en 1655 se establece el plan denominado “Designio Occidental” concretado en una expedición para conquistar La Española, Cuba, y otras islas caribeñas pero sólo tuvieron éxito en Jamaica.
Fue el inicio de la guerra Anglo-Hispana de 1655-1660 en la que los ingleses tuvieron los apoyos de los rebeldes holandeses y la voluble Francia.

Es en 1655 cuando Cromwell reconoce, explícitamente, en su discurso que: “el español católico es el verdadero ENEMIGO natural y providencial del ser y sobrevivir inglés … con Francia se puede establecer la paz, no así con España porque es un estado católico y el Papa mantiene la paz solamente mientas así lo desea”.

Y ese mismo año formula, por escrito, al almirante Montague el deseo de apoderarse de Gibraltar si no puede conquistarse Cádiz y hacer a España, desde allí, guerra de corsarios contra las flotas de Indias y controlar el acceso al Mediterráneo.

En 1684 los ingleses abandonan Tánger ante la dificultad de defenderla y Samuel Peptys, varias veces Secretario Principal del Almirantazgo, no dudó en consultar la idea de apoderarse de Gibraltar.

Durante la Guerra de los Nueve Años (1693) la escuadra angloholandesa del almirante inglés George Rooke se refugia en Gibraltar para escapar de la persecución gala. El Peñón alejaría a cañonazos a los huéspedes indeseados, 11 años después Rooke pagaría la deuda a su manera.




LA OCUPACIÓN ANGLO-HISPANO-HOLANDESA EN NOMBRE DEL REY DE ESPAÑA.
Durante la Guerra de Sucesión española, Inglaterra teje un complejo entramado para su beneficio. Philippe de Bourbon es nombrado rey de España (Felipe V) en noviembre 1700, con la oposición de Austria e Inglaterra.

De 1701 a 1703 Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal forman la Gran Alianza para intervenir en la Guerra de Sucesión Española apoyando al Archiduque Carlos de Habsburgo.
Los reinos de la Corona de Aragón y la Gran Alianza reconocen rey al aspirante austríaco bajo nombre de Carlos III y lo proclaman en febrero de 1703.

En el Tratado de Methuen (1703), Portugal, acaba entregándose a Inglaterra que obtiene así la llave de la Península y de América. Tras este éxito Inglaterra ambiciona una ciudad mediterránea o en su embocadura.
Ampliada la Gran Alianza con Saboya, los ingleses buscan pactar para quedarse con Gibraltar, Menorca, Ceuta y la tercera parte del Imperio español, tesoros que ambicionaban de antiguo.

En 1704 parte de Lisboa una flota anglo-holandesa al mando de Rooke, nominalmente bajo órdenes del Príncipe Georges de Hesse-Darmstadt, antiguo virrey de Cataluña con Carlos II y lugarteniente del aspirante austríaco. El objetivo era la flota francesa de Tolón, pero Hesse quiso conquistar Barcelona de donde fue rechazado.
El 17 de julio, a propuesta del príncipe austríaco, se celebra consejo de guerra en la rada de Tetuán al que asisten cinco almirantes ingleses y dos holandeses. Determinan desembarcar en la Bahía de Gibraltar: “bajo el mando del príncipe de Hesse, …, para reducirla a la obediencia del Rey de España”.
El 1 de agosto entra en la Bahía una escuadra inglesa de 63 buques más 16 navíos holandeses, con 25.600 marinos, 4.000 cañones y 9.000 infantes.

Gibraltar contaba con 5.000 habitantes y administraba un territorio de 575 km2, contaba con una guarnición bajo las órdenes del Sargento Mayor de Batalla D. Diego de Salinas, con unos 80 soldados, más 150 hombres de las milicias y algunos voluntarios y vecinos. Juntó unos 500 defensores.
La fortificación era un larga cortina amurallada de Norte a Sur por la orilla del mar que remataba en ambos extremos en los muelles Nuevo y Viejo que contaban con artillería gruesa, murallas que las unían con un bastión, también artillado y hasta el castillo.
La plaza contaba con unos 110 cañones de diverso calibre y diferente conservación, abundante munición pero escasos artilleros.

Salinas había viajado expresamente a Madrid par pedirle a Felipe V que pertrechara mejor la plaza, y así se ordenó al Capitán General de Andalucía, D. Francisco Castillo Fajardo, Marqués de Villadarias, pero el marqués no reforzó el Peñón pues no creía contar con fuerzas suficientes y esperaba un ataque en Cádiz pero envió a Gibraltar al Maestre de Campo del Tercio de los Verdes Viejos con la mitad del Tercio de Jaén y parte del de Murcia.
En resumen, la plaza no estaba bien defendida pero tampoco estaba desvalida.

Hesse y Rooke enviaron cartas a Salinas intimándole a la rendición, incluida una de mayo de Carlos III, pero no lo hizo. El 2 de agosto una veintena de barcos se situaron en línea ante los Muelles Viejo y Nuevo bajo órdenes de los contraalmirantes Bynag y Vna der Düssen. Desde el amanecer del 3 de agosto comenzó el bombardeo naval con unos 15.000 disparos que hicieron brechas y desmontaron artillería de defensa.
A primera hora de la tarde comienza el desembarco por poniente. Muelle Viejo se ocupa fácilmente con unos 600 anglo-holandeses y los defensores españoles se retiran al baluarte de la Puerta de Tierra haciendo saltar la mina del fuerte de San Leandro.
Con la caída del Muelle Nuevo capturan a las mujeres y niños de la ciudad que habían huído del bomnbardeo y al ser domingo se habían refugiado en las ermitas de Nª Sª de los Remedios y San Juan, extramuros, al sur.
Los lugares sagrados son profanados y saqueados por los herejes, la Virgen de Europa destrozada y arrojada al mar, y el Niño degollado, también hay asesinato de mujeres y niños.
La imagen de Nª Sª de Europa será rescatada de las aguas por el sacerdote Juan Romero de Figueroa que la llevaría a Algeciras y por presiones a la curia vaticana hubo de “devolverse” a Gibraltar.

La guarnición española propone a Byng sustituir esos rehenes por voluntarios varones.
Intimado Salinas, de nuevo a la rendición, y pese a estar intacta la ciudad y el castillo, y habiendo sufrido comparativamente pocas bajas, unas 50, (también los asaltantes sufrieron pocas 350) acabó por capitular ante las tropas del pretendiente, por tanto, la plaza NO SE ENTREGÓ A INGLATERRA sino al Príncipe de Hesse-Darmstadt que fijó el estandarte imperial en la Puerta de Tierra y gritó: “¡Gibraltar por el Rey Carlos Tercero de España!”

A la guarnición y población se les permitió retirarse con las armas portátiles y algunos bagajes y enseres el día 6 hacia el pueblo de San Roque que será considerado en 1706, por Felipe V, como la “Ciudad de Gibraltar residente en su campo”

El Príncipe de Hesse era católico y nombra como gobernador de Gibraltar a un irlandés, también católico, y como segundo general a un español. El episodio del almirante Rooke arriando y tirando la bandera española para izar la británica no está probado y, de ocurrir, no fue en esa ocasión. También es muy dudoso que fuera antes de 1705, cuando Carlos III (archiduque austríaco) desembarcó en España en Gibraltar, plaza a cuyo nombre se había rendido.



LOS SITIOS Y UTRECH.
Pero Inglaterra siguió con sus planes y manejos ofreciendo al rey de Marruecos que llevaba ya nueve años asediando Ceuta (1694 a 1724) colaborar en la conquista de esa plaza a cambio de apoyos y víveres. Muley Ismail aceptó y envía a Gibraltar, desde Tánger, en manos sajonas de 1661 a 1679, un magnífico regalo: la fragata inglesa Learek, los víveres pedidos y varios esclavos liberados.

Simultáneamente, 12 agosto, un barco inglés lleva a Ceuta a Basset Ramos, Marqués de Cullera, quien requirió su Gobernador, el Marqués de Gironella, para que entregase la plaza, amenazándole con el bombardeo naval y ataque moro, prometiendo que de rendirse Marruecos levantaría el cerco.
También llegó el Príncipe de Hesse, pero no consiguió nada y las amenazas se quedaron en eso, ante la amenaza naval francesa.



EL COMBATE NAVAL DE VÉLEZ-MÁLAGA.
Una flota francesa, al mando de Luis Alejandro de Borbón, conde de Toulose (tercer hijo bastardo de Luis XIV) intentó recuperar Gibraltar, pero Rooke, avisado partió a su encuentro.
El mayor choque naval de la guerra se produjo el 24 de agosto ante Vélez-Málaga.
La flota anglo-holandesa con 53 navíos, 6 fragatas, 7 brulotes (cañoneros) y más de 22.000 marinos. En la franco española había 50 navíos, 6 fragatas, 5 galeras y unos 24.000 hombres.
La división naval de Byng es obligada a abandonar la línea de combate ante la escasez de munición, consumida en el asalto a Gibraltar.
El combate duró 13 horas y acabó con una ligera superioridad franco-hispana, pero ningún bando hundió ni capturó navíos adversarios, pero sí abundantes bajas, unos 3.000 muertos y heridos “aliados” y unos 1.600 franceses y españoles. En esta ocasión el legendario BLAS DE LEZO perdería una pierna, en primera línea, a sus 15 años.
La escuadra francesa se retira a Tolón, y Rooke vuelve a Gibraltar.
Los franceses no aprovecharon la ocasión ni entablaron más batalla perdiendo la mejor oportunidad de retomar Gibraltar. Ante la indecisión gala los ingleses fortificaron fuertemente el Peñón y consolidaron su poderío marítimo.



EL PRIMER SITIO (SEPTIEMBRE 1704-ABRIL 1705).
El 5 de septiembre empieza el asedio a Gibraltar por tropas hispano-francesas, tropas que también tenían que atender la frontera portuguesa ante las amenazadas Cádiz, Ceuta y Melilla.

Ambos bandos tenían problemas. Los españoles con desavenencias entre Salinas y el capitán General Villadarias, el constante fuego inglés, el tiempo e invierno en contra.
Del otro lado había roces constantes entre irlandeses católicos y protestantes ingleses.
La noche del 11 de noviembre el coronel Antonio Sánchez de Figueroa y Silva (Regimiento de Sevilla) con el pastor, guía voluntario, Simón Rodríguez Susarte y 500 hombres ligeramente armados, por la dificultad del terreno, subeiron la cresta por la vertical de la Torre del Diablo, pasaron por detrás del Pico del Mortero, la Quebrada y e Paso del Algarrobo alcanzando la Cueva de San Miguel (Punta Europa) antes de media noche.
Una hora antes de amanecer pasaron a cuchillo a la guarnición de vigías del Hacho y esperaron en la Silleta los refuerzos (mil hombres más) y al ataque general por tierra y mar. Ataque que no se produjo.
El almirante francés estaba en Cádiz con sus barcos y el general De Cabanne no movió los botes para desembarcar pues se oponía a la operación que boicoteó.
Así los infiltrados quedaron totalmente solos y fueron eliminados desperdiciándose la mejor oportunidad de retomar Gibraltar.

El Archiduque Carlos (Carlos III) en su viaje desde Lisboa hacia los territorios de la Corona de Aragón hizo escala en Gibraltar (2 de agosto 1705). Allí se le unió el Príncipe de Hesse con dos regimientos y abandonaron, definitivamente la plaza que nominalmente había conquistado y defendido.



TRATADOS DE UTRECH Y RASTADT (1713-1714).
En 1706 Inglaterra declara a Gibraltar puerto libre, a cambio el Sultán de Marruecos abastece la ciudad. Ese año Felipe V es obligado a salir de Madrid por la entrada del Archiduque Carlos que es proclamado rey como Carlos III aunque permanecerá poco tiempo en la Corte.

Al año siguiente es nombrado el primer Goberandor británico de Gibraltar: Roger Elliot.
En 1708 el peso de la guerra en Cataluña recaía en Inglaterra, tanto militar como económicamente. En pago por ello, el general británico Stanhope dijo que no llegaría dinero hasta que se resolviera la cesión a Inglaterra de Menorca.
A fines de 1710, Inglaterra retira su apoyo al bando austríaco e inicia las conversaciones de paz con Francia, en ellas Luis XVI se atribuye la representación de su nieto Felipe V.
En el documento: Preliminares de la Paz (septiembre 1711) se establece que; “Gibraltar et el Port de Mahon resteront dans les mains de ceux que les possedent presentement”

Y ese mismo año, el Gobernador de Gibraltar expulsa del Peñón a los no ingleses. Las negociaciones se hicieron a espaldas de España si bien Felipe V estaba informado, secretamente, de todo y no admitió la cesión de Gibraltar ni de Menorca.
Austria continuó la guerra hasta su agotamiento económico y militar, firmando el Tratado de Rastadt en 1714.

Así, Inglaterra, arrancaba Gibraltar como COMPENSACIÓN DE GUERRA, Menorca y el navío de permiso anual (300 toneladas) para comerciar con las Indias españolas y el llamado “asiento de negros” o MONOPOLIO DE TRÁFICO DE ESCLAVOS CON AMÉRICA durante 30 años. España también perderá los territorios europeos en Italia, Sicilia y Países Bajos y se entrega Portugal.

Esta tragedia, sólo equiparable a la de 1808, también es debida a los Borbones.

Un dato tan desconocido como desagradable, en 1716 se establece el Consuldado Español en Gibraltar.



EL SITIO DE 1727.
Nada más firmarse el tratado de Utrech, el Gobernador de Gibraltar: Ralph Congreve, ocupó la Torre del Diablo (a un tiro de mosquete de una batería inglesa) y El Molino (a tiro de cañón británico), situados en el itsmo a Levante, junto al acantilado y Poniente, EN TERRENO ESPAÑOL.
Las protestas y acciones españolas fueron inmediatas, pasando por varias fases, hasta que en 1723 quedó zanjada, diplomáticamente, la retirada inglesa, pero el acuerdo fue informal.

Había empezado la disputa por la AMPLIACIÓN DEL PEÑÓN, mientras continuaba, en Ceuta, el cerco marroquí con ayuda británica. Esto, con el deseo de NO ABANDONAR y RECUPERARLO, hicieron mantener una guarnición en la zona y artillándose varios puntos de las costas colindantes.
Aunque atenuado el sitio era continuo y ello originó la figura del Comandante General del Campo de Gibraltar como jefe político y militar de Gibraltar.

Inglaterra ambicionaba ampliar su comercio, especialmente con la América española, pero, al no poder conseguirlo con las armas, el gobierno inglés propuso a España la devolución de Gibraltar a cambio de libertad de comerciar.
Jorge I dijo: “no vacilo en asegurar a V. M. que estoy pronto a complacer en lo relativo a la restitución de Gibraltar”, promesa que concretaba que la devolución se haría dentro de 1721. Fue la primera oferta en ese sentido, pero como todas, se quedó en eso.

A inicios de 1727 la coyuntura internacional era propicia para recupera el Peñón. Bajo el mando de Cristóbal de Moscoso, Conde de las Torres, y el ingeniero militar Jorge Próspero de Verboom se inicia la acumulación de fuerzas. En febrero son 15.000 hombres y se construyen nuevas baterías y trincheras.
Los ingleses se refuerzan con dos convoys sus 1.500 hombres de guarnición, que aumenta hasta 5.000 y presentan cuatro navíos, cuatro fragatas y dos bombarderas.
Se inició la batalla, y el 23 de marzo llega otro convoy inglés de refuerzo.

Ante el avance, lento, pero avance, español, los ingleses se refuerzan y construyen nuevas baterías en las laderas del Peñón para tener ventaja, están elevadas, dominando el campo y a cubierto.
El Conde fracasó y las presiones de Luis XV sobre Felipe V junto con las del Vaticano, la no intervención, prometida, de Austria, etc. hizo que suspendieran las hostilidades pero se mantuvo el sitio.

En las conversaciones de El Pardo (6 marzo 1728) en los preliminares los ingleses acuerdan levantar el sitio a la ciudad, destruir las obras avanzadas.
Y el 21 de junio Felipe V emite un Real Decreto que establecía “PROVISIONALMENTE” pero de forma estúpida que el “terreno comprendido por el alcance de punta en blanco del cañón disparado desde la punta más avanzada de la plaza, que se regula en 700 varas (600 ms) sería neutral sin que se ocupase por ninguna parte ...”

Y el acuerdo de paz se firma en Sevilla, 1729, pero dejando más terreno unos 600 toesas (unos 1.100 ms) la zona neutral y “PROVISIONAL”.



AVATARES HASTA EL GRAN SITIO.
Los ingleses no volvieron a hablar de la entrega de Gibraltar, pero ocuparon, nuevamente, la Torre del Diablo y el Molino de Poniente determinando a Felipe V a ordenar la construcción de “Línea de Contravalación” en 1730, situada a unos 1.600 ms. de la muralla, nuevo error pues se colocaba al doble de la distancia de punto en blanco, formada por dos fuertes extremos: Santa Bárbara y San Felipe con una muralla a todo lo ancho del istmo.

Durante el resto del XVIII siguieron siendo un casi continuo conflicto europeo, caracterizado por onerosos “pactos de familia” con Francia (1º en 1733, 2º en 1743-48, 3º en 1761-68 y renovado en 1779).

Por su parte Inglaterra siempre que la coyuntura le era adversa prometía devolver Gibraltar a cambio de otros territorios o de la paz, para romper lo pactado o interpretarlo a su manera cuando le convenía más.

España ofreció otros territorios por el Peñón, ventajas comerciales en América, etc. Pero nunca se consiguió nada firme.

Se siguió manteniendo guarnición, fortificando, artillando, etc.

También se intentó, en varias ocasiones, recuperar Gibraltar por sorpresa, desde 1740 hasta la Guerra de Independencia, así en 1747; en 1756; en 1760; en 1771; icnluso con globos bombarderos y uso de gases. Incluso se usaron cohetes (septiembre 1781) incendiando dos almacenes ingleses ...
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